sábado, abril 16, 2011

Premio Beso de Oro

Mamá, desde pequeño, me convenció, con argumentos irrefutables, que bello soy pero que el pelo largo me hace ver la cabeza un poco más grande. Esta seguridad fue certificada por dos o tres chicas con las que salí cuando tuve edad para ir solo al cine. Mamá no estaba equivocada, después de todo. Resulta que quien se siente -y se sabe- bonito, va por la vida con una luz más radiante que quienes se sienten -y se saben- menos agraciados, menos bonitos, o sea. Ergo, iba a la escuela con la seguridad que me levantaría a cualquier niña que quisiera, a la profesora si se me antojaba, que el dilema de la edad solo seria un problema menor, una mentira de los envidiosos. Entonces las cosas en verdad se ponían fáciles. No fue hasta que cumplí dieciséis años cuando una compañera del Carmelitas, Valeria, quien, dicho sea de paso, despertaba en mí una curiosidad animal, quizá su perfume o eso que hacia con la boca con el pico de la botella cuando tomaba coca-cola, razonó: tu cabeza no concuerda con tu cuerpo. Desde entonces aprendí: "La belleza se lleva por dentro". Valeria me enseñó mucho esa mañana. Lastima, joder, cómo dolió. Gracias Madame Milagros por el premio. Aquí mi frase: "Solo consigo entender las cosas fáciles luego de que me enredo con las complicadas.", Jean Ure.

martes, abril 05, 2011

Una escritora especial



A Juana, por ser mi madre cuando más lo necesitaba.


Probablemente no hubiera decidido entrar en la batalla por ser escritor si no hubiera escuchado los interminables sermones que mamá nos daba por ir en busca de nuestros sueños, aunque estos parezcan imposibles, aunque el camino sea muy oscuro. Su voz aliento y sus ánimos por ver siempre a todos felices me dieron el coraje que se necesita para emprender la lucha, para esgrimir los sables que llegaban uno tras otro cuando leía en voz alta un poema o una historia. Sin ese ‘no te rindas’, hace tiempo hubiera dejado de intentarlo. Ahora mis ficciones estarían en algún apartado, olvidados y empolvados por el paso de los años.


Mi mamá siempre me dijo que buscara la forma de lograrlo. Por ello, hace 100 entradas, decidí crear un blog. Sabía que tiempo no me alcanzaría para publicar constantemente, para compartir todo lo que dentro de mi mente se esconde, pero que seria una alternativa al anonimato. He tenido caídas, subidas. He acertado y he fallado. Escribo desde que recuerdo. Hoy, con 21 años, presiento que recién empiezo. La lucha es diaria. Sin embargo, es tiempo de presentar a quien me inspiró, a quien nunca me abandonó, a quien me ha leído desde que escribía aventuras y travesías por el mundo y el universo para prolongar, de esa manera, los juegos que inventaba de niño. Hoy se lo dedico a mamá. Una escritora de raza que dejó sus cuadernos a un lado para ser madre, esposa y profesional. Gracias por nunca rendirte, mamá, ante las causas perdidas.

Papá yacía enfermo. Le habían detectado cáncer de páncreas en fase terminal. Los doctores nos habían asegurado que le quedaba poco más de un mes de vida. Mamá se cargó al hombro la enfermedad de papá y renunció a su trabajo y a su vida solo para cuidarlo. Papá falleció dos meses y una semana luego de las predicciones insensibles de los doctores. Le dimos calidad de vida. Lo amamos. Pero está mujer, mi madre, le dio algo más.


Dos semanas antes de la partida de papá, la entrevisté.


-¿A qué edad descubriste que tienes habilidad para escribir?

Lo descubrí desde que era una niña. Tenía trece o catorce años cuando un buen día comencé a imaginar cómo seria la vida de un personaje que creé. De ahí me di cuenta que tenia mucha fantasía. A mis compañeras de colegio les hacia poemas, acrósticos y cartas para sus enamorados.

-¿Qué es lo que te inspiraba?

Me inspiraba mucho los momentos, lo que me sucedía. No tuve una infancia muy feliz que digamos y por eso siempre me apoyé de las ficciones, me gustaba mucho hacerlo. Es mas, escribía novelas en relación a cómo me gustaría que sea mi vida.


-Era una escape, digamos, a la realidad cruel que vivías en esos tiempos.

Pienso que si. Pienso que cuando era adolescente era una persona no afortunada en el amor. Entonces, creé dentro de mi mente al hombre ideal para mí, y en base a eso les inventaba cuentos a mis amigas. Las veía tan interesadas en relación a los cuentos que les inventaba que esto me motivaba. Tenía cuadernos de esos escritos. El problema es que no los pude conservar porque los dejaba en el aula, los escondía debajo de la carpeta para que la profesora no lo viera, o entre las paredes pues las separaciones eran de madera. Me dejaba llevar por mis emociones.


-Alguna anécdota que recuerdes en especial de aquellos momentos.

Escribí una historia, a los quince años, sobre un muchacho que me gustaba mucho. Tuve la mala suerte de contarle a una compañera. Esta compañera chismosa se lo llevo al chico. Cuando le fui a reclamar me contestó bien mal que hasta me tiró una patada que me saco sangre de la pierna, y aun ahora conservo la cicatriz.


-Alguna vez escribiste una novela, lo recuerdo muy bien, puedes comentarnos acerca de esa novela.

Claro, una de las pocas novelas que las tengo en la memoria. Era algo relacionado a una canción que me gustaba mucho de Gloria Estefan, ‘Los años que me quedan’. Esta novela se basaba en una mujer enamorada de un hombre divorciado. Un día pierde el rastro de él. Con el transcurrir del tiempo lo encuentra y se da con la mala noticia que él había perdido la memoria en un accidente. Entonces trata de hacerle recordar los momentos que habían vivido juntos. A medida que iban saliendo él la va recordando. De este amor ella sale embarazada. Al principio no quería molestarlo porque en el transcurrir del tiempo que no se habían visto y en el que había perdido la memoria este había regresado con su esposa. Ella trata de asumir sola la responsabilidad, como toda madre, de su bebe. Pero el embarazo era uno de riesgo y el medico le había dicho que tenia que elegir entre su vida y la del bebe porque al nacer ella iba a perder la vida. Es por ello que lo busca, y a raíz de esto surgen una serie de eventos, una serie de cosas. Seria muy interesante que lo volviera a retomar.


-Eso significa que todavía tienes intenciones de escribir.

Por qué no. Estoy atravesando ahora un momento muy difícil y le he escrito al hombre que amo una serie de poemas.


-Como una escritora que siempre se ha dejado inspirar por los momentos difíciles o felices que ha tenido en su vida, qué podrías aconsejarle a los nuevos escritores, los mas jóvenes, por supuesto.

Pienso que los grandes escritores, los actuales escritores y los futuros escritores escriben porque es algo que les viene de adentro. Es una forma de vivir, de expresar lo que sientes, lo que tienes, sea bueno o malo. Hay tantas formas. Hasta en el suelo podrías escribir. El que es escritor va a hacerlo donde sea. El escribir es una arte, y el que es escribe es un artista. Es igual que el pintor, que el que actúa, que el que canta. No cualquiera escribe porque no todos se llenan de eso que es tan especial. En mi caso, por ejemplo, que había pasado toda mi vida escribiendo un día dejé de hacerlo. Ahora que atravieso una gran pena por mi esposo he vuelto a escribir.


-Por ahí leí una vez que escribir es como la bicicleta, puedes dejar de practicarlo por un buen tiempo pero jamás se te va a olvidar montarla.

Por supuesto que no. Todas las personas, de alguna forma, tenemos vivencias y de eso es gran parte lo que planteas en tus textos. Claro también están las fantasías, y hay muchas personas que escriben con relación a la vida de otras. Como te dije, cuando era adolescente escribía en base las vivencias de mis compañeras.


-A Laura Gallego, una escritora española, le preguntaron una vez que le aconsejaba a los nuevos escritores. Ella les dijo que lean, que hay que leer las mismas cantidades de veces que se escribe.

En el tiempo de colegio tuve una profesora de literatura que me aconsejó que lea, que me identificara con alguno de los escritores de esa época. Con quien me sentí completamente identificada fue con Adolfo Bécquer, por sus poemas. Yo soy una persona que ha estado siempre enamorada del amor, de la belleza que está en el amor.


-Y escribir es una forma clara de amar.

Exactamente. Aunque existen diferentes géneros.


-¿Por qué dejaste de escribir?

No lo se. Simplemente lo dejé. Decirte que no tuve tiempo, no creo. Quizá me faltó un poco de estimulo, o de pronto seguridad en mi misma.



La esposa, la madre y la escritora.



María Salcedo Izquierdo nació en la Maternidad de Lima en el año 1956. Creció en el emblemático distrito de Barrios Altos. Estudió secretariado ejecutivo. Trabajó, primero, como secretaria para el fondo de empleados del banco de la nación y, posteriormente, como asistente de gerencia. Tuvo a su primera hija a los 28 años. Unos años después se casó. Desde entonces ha vivido preocupada porque las personas a quien ama sean felices.


Casi no recuerdo a mamá enojada, aunque sus explosiones, con tu permiso, mamá, son de temer. Quizá sea esa latente llama de poeta y escritora la que la lleva a mostrarse ante la vida con una pasión distinta a las demás. Será que quienes tienen la sensibilidad de entender las palabras responden con mayor impulso a los estímulos. No lo sé. Solo sé que mamá se ha preocupado tanto porque seamos felices y cumplamos nuestras metas que ha terminado por perder la paciencia. De todas formas, así muestra su amor por los demás: con vehemencia.

Es de las personas viven sacrificándose por el bien común, de las anfitrionas afiebradas, que desean que todos y cada uno de sus invitados pasen una velada inolvidable, coman mucho y rían espontáneamente. Recuerdo la casa llena de familiares, de amistades, festejando entre carcajadas y gritos nada en especial, solo el hecho de vivir y gozar la vida. Recuerdo a mamá preocupándose porque todo salga bien, porque regresaran a sus casas con una sonrisa. La recuerdo viviendo feliz, luchando en las caídas, sacando adelante a su familia, dándose nunca por vencida. Creo que ese carácter fue que hizo que tuviera una buena relación con papá. Ambos eran uno.


-Antes de ser escritora eres madre, qué nos puedes decir sobre eso.

Madre es un todo. Yo siempre he pensado que el amor es tan grande e inmenso que tiene principio pero no tiene fin. Las madres estamos en esta tierra para ser los ángeles de nuestros hijos, para guiarlos, para comprenderlos. Para ser madre no se estudia, se va aprendiendo en el camino, con sus errores y sus aciertos. Una madre tiene ser todo, su confidente, su amiga. La palabra madre encierra muchas cosas.


-Y a la par de escritora y madre eres esposa, ¿qué es ser esposa?

Ser esposa es ser parte de alguien más. Los esposos son dos personas que se conocen, que se casan pero que cuando forman el hogar son uno solo porque tienen que aprender a compartir todas las cosas que hacen en la casa, en la vida. El día que te casas dejas de ser dos para ser uno. Los dos están juntos y por ende van a pensar casi a la par. Y para ser esposa tienes que tener mucha comprensión. Posiblemente no hay ningún matrimonio que digan que son felices desde el primer año de casados. Muchos, tal vez, dirán que si lo fueron pero al cuarto o quinto año se separaron. Pienso que es al revés, que los primeros años del matrimonio es donde aprendes a conocer a tu pareja y él te llega a conocer. Es ahí donde las cosas se empiezan a complementar. Cuando llegas a viejo, y han compartido tanto, te das cuenta que lo amas con todas las fuerzas de tu alma, pese a muchas cosas que pudieron haber pasado. Lo importante es saber sobrellevar todo lo que viene en el matrimonio.


-¿Fuiste feliz?

Si. No puedo decir que lo he sido inmensamente, he tenido mis buenos momentos, mis malos momentos. Pero si he sido feliz.


-Si pudieras hablar de María Salcedo, qué dirías de ella.

Qué te puedo decir. Es una mujer con muchas cargas emocionales, muchos problemas, pero que siempre ha tratado de superarlos. En la vida uno cae, se sacude y sigue adelante.


-Conocemos tu etapa de niña, de madre, de esposa y de escritora. Pero no sabemos que hay en el medio…

Ha habido muchas cosas. He sido una mujer que ha amado mucho, que ha buscado siempre el príncipe azul. He sido de las que han soñado con él. Al final pienso que si lo encontré, que está a mi lado. Pero ahora está delicado de salud.



Terminé la entrevista sonriendo con las confesiones que me había dicho. Uno nunca termina de conocer a sus padres. Mamá, sin esperar, caminó al cuarto a ver a papá, si necesitaba algo. En medio de la entrevista me había parecido ver que una lágrima buscaba resbalar por su mejilla. Seguro que debía de estar enjuagándola. Amar tanto nos vuelve así. Ella es así.

Vuelve a escribir, mamá.

martes, marzo 29, 2011

Se busca empleo


Cuando decidí abandonar mi vida para dedicarme solo a escribir no pensé cuanto dinero costaría dedicarse solamente a escribir. Es decir, el gasto que implica dejar de lado un ingreso salarial para pasar a la sociedad económicamente inactiva solo por el afán esquizofrénico de ser escritor y, por ende o extensión, escribir. Muchos dirán -o pensaran, cosa que pasa con frecuencia ya que algunos pensamos lo que no escribimos o, mejor dicho, escribimos lo que no pensamos- que escritores de la talla de Vargas Llosa se dedicaron a su oficio en las madrugadas y muy temprano en las mañanas porque también debían solventar sus gastos alimenticios. Confío que en un futuro no muy lejano mi cuerpo pueda soportar de nuevo una buena dosis de cafeína, aunque no suelo ser tan optimista. Y mientras este proceso cobra fuerza, y ya los bolsillos empiezan a sentir la ausencia de billetes, no me queda de otra más que salir de casa a buscar trabajo.


Veamos, mi experiencia laboral no es una buena carta –dos años y medio de reponedor en diferentes supermercados y tiendas departamentales-. He desarrollado, también, capacitaciones a los empleados de las tiendas retail y manejado exposiciones para los clientes y ejecutivos de los supermercados. Estudié actuación, clown, danza contemporánea y circo durante cuatro años, lo que me da la experiencia y habilidad para hablar en público. Tengo la capacidad intelectual para aprender con facilidad. Empero, en realidad, el as bajo la manga es mi don natural de persuasión, mi pericia en el oscuro arte del convencimiento, mismo que fue madurando y cobrando mayor fuerza con el paso de los años y las caídas. Es este talento el que me da la seguridad de ejercer un cargo de manera eficaz. Por ello, no temo a las entrevistas, a los jefes malvados, a los retos, a los compañeros mal intencionados y a las comidas recalentadas de las cafeterías donde solía ingerir mis sacrosantos alimentos.


Siendo consciente, entonces, de los pros y los contras de mi personalidad laboral estoy seguro que algo por ahí podré encontrar. Al final ese no es el principal conflicto. Lo que me aterra en verdad es permitir que mi necesidad de ganar dinero y vivir como Dios manda aleje de mí lo progresado en cuanto a la narrativa. He venido emprendiendo – a medias, para ser sincero- la titánica tarea de ser escritor. El camino siempre es oscuro. Sin embargo, tengo la fe de ver la luz en algún momento. Los temores que antaño golpeaban ya no duelen más. Las ficciones, aunque no lleguen con facilidad, han sido cazadas, domadas por ese lado misterioso y ocurrente que llevo dentro, que a pesar de todo insiste en no abandonarse. Escribir, ergo, es lo que único de puedo hacer medianamente bien, lo único que me hace feliz sin pedir nada a cambio. Quizá sea por eso que me duele un poco buscar una alternativa económica. No lo sé. Solo sé que mis ahorros ya casi se acabaron, que las cuentas siguen llegando, que la novela aun no ve la luz y que probablemente me lleve mucho más tiempo del que imaginaba, que necesito encontrar el medio para vivir sin olvidar que existe una promesa que debo cumplir.


Se busca trabajo… ¿Alguien necesita… Uhmm… no sé, que le planche las camisas o le haga las tareas? Escucho propuestas.

miércoles, marzo 23, 2011

Tenerte


Despierta que el sueño no es eterno y las palabras pierden sentido mientras más piensas en ellas.
Camina al balcón y espera que pronto llegará. Olvida las culpas y lamentos de la última noche. Deja, princesa, que salga aquella lágrima, que conozca el mundo y sepa que la felicidad no es un regalo sino una lucha constante, un combate a diario.
Espera aunque el tiempo se prolongue, aunque la luna no se asome y las estrellas pierdan brillo. Hazlo y de esa manera sabrás que sufriste de todo y padeciste todos los males pero seguiste adelante sin importarte la crueldad y el abandono. Demuestra que sigues viviendo, que tienes alma. Y por más que no quieran verlo, dentro de ti la verdad permanecerá, princesa. Luego, cuando los años se hubieron llevado la impotencia y las lagrimas, comenzara la revancha, teniéndolo, teniéndote, princesa.