domingo, diciembre 12, 2010

Papeles perdidos




Con fecha 9 de enero, al promediar las ocho de la mañana, Lucia Rino Huamán (18) salió de su domicilio en la cuadra 4 de la avenida Canevaro, Lince, rumbo a su centro de labores ubicado en la cuadra 11 de Javier Prado Oeste. En dicho local de la cuadra 11 de Javier Prado Oeste no se registró la llegada de lucia Rino Huamán, según aseguraron Alejandro Vasco Peña e Isabel Gadea de Vasco, propietarios del local y que fue corroborado por los distintos trabajadores en calidad de testigos.

La policía no tiene datos precisos sobre su paradero anterior a los hechos, aunque se especula, como consta en acta, por fuentes cercanas a la víctima, que habría decidido ir en busca de Camila Montes Puma (20), ex compañera del colegio Santa María, Pueblo Libre, por razones también desconocidas. El paradero de la susodicha es aún desconocido. Las entidades policiales han agudizado la búsqueda de la que seria la pieza más importante para resolver el caso.

El cadaver de Lucia Rino Huamán fue encontrado quince días después de efectuados los hechos en dos bolsas de basura bajo el puente Abancay, a la orilla del rio Rimac, por Julian Quispe Quintana (47), recolector de botellas de plástico, quien hacia su jornada diaria. Julian Quispe Quintana aseguró a la policía haber cambiado su ruta laboral producto de un impulso, sin sospechar lo que ahí encontraría, de inmediato dio parte a las autoridades correspondientes. El resultado de la autopsia, arrojada cinco días después de hallado el cadaver, dictaminó la identidad de la víctima -a la que desde ahora llamaremos occisa- y el macabro resultado de lo que se especula seria un crimen pasional.

Federico Martin Rino Huamán (32), único hermano de la occisa, como consta en la RENIEC, había denunciado en la comisaria de su localidad la desaparición de Lucia Rino Huamán luego de 48 horas de no haber llegado a su domicilio en Lince. Martin Rino Huamán, asegura haber dejado a Lucia Rino Huamán lista para partir a su centro de labores sin ningún inconveniente psicológico o de carácter familiar o sentimental. Transcribo textualmente su declaración al respecto: "No le conocía novio, don, ni enemigos ni nada por el estilo. La lucia era una chica sin problemas y hasta juntaba su plata pa irse a estudiar a la universidad, don. Ni siquiera se le veía triste con la muerte de mis viejitos, aunque yo sé que la Lucia sufría pe, eran sus padres pe, don.". Dicho esto, la policía -por encargo de la fiscalía- realizó la búsqueda entre sus amistades y familiares más cercanos encontrando como resultado la confirmación de las palabras de Federico Martín Rino Huamán sobre la vida tranquila que llevaba la occisa. Empero, Ana Claudia Tapia Carrera (19), compañera de la occisa en el local de la cuadra 11 de Javier Prado Oeste testificó lo siguiente: " 'Pepe' la buscaba todos los días con ramos de flores y chocolates y cosas como esas, señor oficial, y a una la ponía nerviosa. Lucia no sabía qué hacer con 'Pepe', porque por más que le choteaba o le decía que no quería nada de nada con él, él terco regresaba al día siguiente. Hasta don Alejandro y doña Isabel se dieron cuenta. Pero Lucia se negaba y ya casi pierde el trabajo. Pobre mi 'amia' ".

Cumpliendo con el reglamento, las autoridades fueron en busca de José Luis Ramirez Cornejo(28) alias 'Pepe', a su domicilio en el paradero 19 de la avenida Flores de Primavera en San Juan de Lurigancho, donde el susodicho no se ubicaba segun manifestó el menor de iniciales JRM, sobrino del sospechoso. A horas de la mañana del 30 de enero, la policía repitió la visita del sospechoso a su domicilio en San Juan de Lurigancho obteniendo como resultado el mismo del día anterior. La búsqueda, en ese caso, fue con más insistencia por considerarse sospechosa las reacciones y actitudes en la que los familiares negaban a José Luis Ramirez Cornejo. Dos días después de iniciada la búsqueda y posterior persecución, luego que las autoridades resolvieran un claro encubrimiento por parte de los habitantes de dicho domicilio, José Luis Ramirez Cornejo fue hallado en el segundo piso de la vivienda, escondido y con el cuerpo inerte. Fue trasladado de inmediato al hospital de la localidad donde falleció dos horas después, sin confesar o dejar en duda su responsabilidad en el crimen y sin dejar huellas al respecto. Los medicos a cargo dieron razones de la causa de la muerte de José Luis Ramirez Cornejo -datos que adjunto con copia en el presente informe-, donde reza sucidio motivado por veneno para ratas -las cantidades se especifica en el documento adjunto, con dos copias de acuerdo a ley-.


El caso fue transferido a otra entidad, al igual que la búsqueda del asesino y las causas del suicidio de José Luis Ramirez Cornejo, como consta en acta.



Lima, 3 de Febrero de 2009.

miércoles, diciembre 01, 2010

El loco nunca muere (I)





El loco ya no está loco o, por lo menos, ya no quiere ser tan loco. El loco se cansó de hacerse el loco y que en la calle le griten loco y que por loco la gente no le tome en serio y digan que es otra de sus locuras y que por eso no se le debe hacer caso y solo seguirle la corriente -puede ser peligroso contradecirlo, amigo, amiga-. Por todo esto -y porque su chica le dijo que ya está bueno, deja de hacerte el loco y ponte los pantalones de una buena vez, caray- ahora camina por la calle como una persona cuerda, como un hombre común y corriente que va a su trabajo -común y corriente también con un sueldo tan común y corriente que da ganas de llorar-, se baña a diario, come sano, fuma dos o tres cigarritos a la semana y lee solamente de nueve a diez de la noche. El loco escribe a menudo su blog, lee blogs de otros y comenta como cualquier persona cuerda, en sus cinco sentidos, dueño de su conciencia y todo lo demás. Todo hace suponer, entonces, que el loco ya no está loco y que ahora vive una vida normal.

Así como todo en la vida, pasar de ser loco a cuerdo no es un proceso fácil, practico y rápido, es en realidad una lucha constante que incluso lleva años de esfuerzo y dedicación. Sin embargo, este post no narra las tribulaciones que causa ese salto sino, por el contrario, el resultado del mismo y las consecuencias que lo llevaron al loco a querer ser cuerdo o, por lo menos, en la medida de lo posible, menos loco de lo que fue antaño.

Acostumbraba a soñar despierto de lunes a domingo -menos martes- antes de las ocho de la noche -hora de su telenovela-, horario que robaba con descaro de su trabajo. Sus sueños no eran muy diferentes -volar, correr, amar, odiar, cantar, escribir...-, sus acciones solo demostraba que estaba loco pero sin malas intenciones, que era medio cabrón pero uno del carajo, que lloraba solo cuando los astros le eran favorables o cuando su horóscopo en su diario favorito así lo exigía pero nunca delante de extraños. Perseguía metas, amaba con locura perruna, odiaba en igual intensidad. Leía hasta altas horas de la noche. Reía sin motivo y cantaba en voz alta cuando iba a la bodega. Era un loco feliz. Era un loco que sabia que estaba loco y que por eso era importante e interesante y que el triunfo le seria dado con facilidad por ese mismo motivo.

El loco estaba equivocado.

El loco se levantó una mañana, luego de soñar con su librería-café llamada "La Torre del Alfil", dándose cuenta que estaba sacrificando muchas cosas importantes por llevar su vida de esa manera, que todo dependía de cuan fuerte sea la idea, que tal vez las personas no leen tanto o no leen simplemente y que el fracaso no solo lo llevaría a él a la ruina total sino también a otros con igual o más importancia. El loco, de súbito, recupera la cordura por unos instantes, corre a llamar por teléfono: cambio de planes, no va la librería. "La Torre del Alfil" desaparece de su visión al igual que su sueño de leer todo el día y de ser feliz viendo a otros leer y de ganar mucho dinero con eso y hacer feliz a sus seres queridos. El loco se reduce a ya no ser loco por dinero y responsabilidad, por tener la convicción que vive en un país de mierda que solo quiere bailar y tomar cervezas, por tener tanto en juego y no las agallas, los pantalones, de sacar adelante sus locas ideas. El loco se reduce a vivir como una persona normal, a salir adelante como un hombre común y corriente y a dejar sus escritos aunque sus escritos no lo quieran dejar a él.

martes, noviembre 23, 2010

Donde lloran las luciernagas


Lunes 4 de mayo.

Un hombre recoge una piedra frente a una laguna en algún parque de algún lugar del mundo. La ve, la acaricia y, luego que una lágrima termina de caer por su mejilla, la arroja. La piedra sale disparada de las manos del hombre....

Mientras tanto, a unos minutos de distancia, un niño trata de despertar a su padre, quien yace sumergido sobre su cama en un sueño eterno. Los brazos estirados señalando una botella vacía que descansa sobre la alfombra mientras una gota de saliva resbala por la comisura de sus labios. En la puerta de la habitación una madre mira al hijo y al padre: rompe en llanto; sus gritos molestan a los vecinos, quienes dejan lo que tienen encima para averiguar qué es lo que sucede.

En la avenida norte que conecta con el distrito central, una adolescente termina su cerveza, sube el volumen de la radio y besa al novio de turno, él, a su vez, la ve con lujuria y acelera el auto para llegar a su casa donde le espera su primera relación sexual -o al menos eso piensa o eso quiere creer-.

Cruzan una intersección...

En ella un anciano lleva a su nieto a un parque y tiene que detenerse de súbito pues el automovil casi termina con la vida de ambos...

Y el viento, por la rapidez del vehículo, ruge con fuerza y golpea a quien aparezca. Por ello, un señor que sostiene un cheque de su jubilación después de veinticinco años de servicio se ve despojado de él y lo ve volar a un rumbo desconocido y con él todas sus esperanzas para un negocito donde pasar su pronta vejez con su mujer y sus hijos.

El papel vuela y un mendigo también lo ve irse desde unos metros: decide correr a buscarlo.

Corre...

Un hombre lee su diario mientras espera el ómnibus...

Una mujer parece pelear con alguien por teléfono. Camina presurosa y no se da cuenta que un depravado vuelve el rostro, saborea con sus labios y su lengua la curvilínea figura de aquella mujer que algún suertudo debe tener todas las noches sobre su cama...

Un perro ladra. El dueño del can lo sostiene con fuerza...

Una mujer llevando a su bebe en brazos...

Una pareja cruza la avenida rápidamente para no verse arrollados por el automovil, cuyo conductor observa con lascivia las piernas adolescentes de su copiloto...

El semáforo en rojo...

Los otros autos con hombres, mujeres, niños, ancianos...

Un transporte escolar...

El viento ruge...

La avenida norte...

El distrito central...

Las personas vienen y van...

El parque...

La laguna...

Un hombre llora mientras recuerda a su padre muerto sobre la cama, ebrio o drogado o las dos cosas, y ve como se sumerge la piedra que acaba de arrojar.

martes, noviembre 02, 2010

eFeCtOs SeCuNdArIoS: eL IdIoTa


Nota: Una buena, mediana o mala lectura suele ser bien digerida acompañada con una buena canción. La anterior, busca cumplir con ese objetivo. Abrazos y más.


eFeCtOs SeCuNdArIoS, reza el título que ella termina de leer. Paola me dejó una gran lección, dice. Cuál, pregunta él, asustado. Las apariencias engañan. Él no contesta, prefiere contemplar su rostro, besar sus labios y su frente y hacer de cuenta que algo bueno aprendieron esa noche. De todas formas, piensa, un día sin aprender es un día desperdiciado aunque la enseñanza venga desde ese lado y de un cuentito sin sentido.


Cierran la web, apagan el ordenador, las manos de entrelazan mientras los cuerpos tiemblan ante la certeza de estar cerca del otro. Ella le dice que lo ama. Piensa él: yo también. Y tú, me amas, pregunta ella. Si, amor, te amo aunque a veces esté tan enojado para recordartelo o tu insistas en no creerme. Juega con su pelo, acomoda un mechón detrás de su oreja, la besa una y otra vez. Ella dice: necesito escucharlo de vez en cuando. ¿De vez en cuando?, arquea una ceja él, sintiéndose ofendido por esa mujer que no para de besarlo. Quiere recriminarle, decirle que está equivocada, que busque en su memoria, que sus palabras no solo son mentiras sino también ofensivas, que él, aunque agotado por tanto trabajo e impotente ante tantos problemas, trata de demostrarle de todas las maneras posibles que nunca dejó de amarla y que por más dificultades que se presenten ese sentimiento no va a cambiar. Sin embargo, calla, no habla y ya no besa y ya no le dice que la ama y ya no juega con su cabello y solo piensa mientras ella vuelve a buscar sus labios teniendo como resultado una caricia, un susurro de lo que fue hace unos instantes. No lo entiendes, dice él. Qué debo entender, pregunta ella, que ya no me amas, que estás otra. Ella esconde una lágrima. No lo entiende, piensa él. Piensa: no entiende lo que es ser hombre, lo difícil que es sobrellevar tantos problemas; no todo es besos y abrazos, caray.


Enojada y decepcionada ella sale de la habitación escuchando detrás a aquel hombre que pretende adornar su cama, su casa y su vida como le reclama su actitud infantil, sus ganas de arruinar los buenos momentos, su plena disposición para la autodestrucción y la peliculina. Eso es lo que eres, carajo, una peliculera. No eres el hombre del que me enamoré. Y tu no eres la mujer de mi sueños; todo está cagado, coño. Entonces ella baja las escaleras, se sienta al lado de su abuela, quien mira una telenovela de algún canal mexicano; esto ella no lo sabe pues no mira la televisión ni escucha a su abuela hablarle ni le presta atención a su perrita. Ya nadie existe, se dice mientras ahoga un sollozo.

La convivencia mató el amor, el respeto y la pasión. Piensa él: ya ni siquiera dejamos de insultarnos. Peleamos de todo y por todo. Ella no entiende cuan complicado es llevar todo este peso encima, cuan difícil es sobrevivir ante tantos problemas: las cuentas a fin de mes, las deudas, las tres comidas diarias, las largas horas de un trabajo mal remunerado, la impotencia ante la mediocridad en la que siente se está quedando sin quererlo, los dolores de cabeza y de estomago, la poca atención a sus metas personales y a volver a sentirse joven de nuevo, vivo, lleno de energías. Ella solo sabe llorar. Ella solo piensa en cariño y cariño y no me ayuda y no me deja avanzar y no entiende cuan complicado es y no piensa que debemos luchar y que debe ser paciente porque todo lleva un esfuerzo, un tiempo. Ella no sabe o no quiere saber o simplemente prefiere hacer de cuentas que el hombre es el encargado de solucionar todos los problemas cuando yo creo que una pareja sale adelante ante el esfuerzo conjunto.

Quiere llorar, pero no puede: olvidó cómo, expulsó de su memoria el sabor de las lágrimas, se volvió rudo, fuerte e impaciente, el que todo lo quiere perfecto, el que se dice superior por saber solucionar cuando no ha solucionado nada, cuando sigue sumergido en la pusilánime idea del todo lo puedo y nada hago. Quiere escribir y no puede. Quiere leer y olvidó cómo. Quiere gritar pero no puede: no es su casa. Quiere ser fuerte y se siente débil. Quiere golpear pero teme al dolor. Quiere y no puede y se enoja y se echa en la cama y mira el techo y se golpea la cabeza y ya nada es como antes, piensa, y nada fue lo que pensé, maldita sea, y todo el mundo tenía razón cuando aseguraron cuan difícil es vivir con alguien y cuan complicado el primer año y el segundo y la san puta madre. Donde está el amor, a donde se fue. Pero...

De pronto, se siente idiota. Siente que perdió el tiempo enojado, que esto lo lleva a empeorar y nunca a lo contrario. Soy un idiota, se dice.

Corre las escaleras: donde está, señora, pregunta a la anciana que mira atenta la televisión. En el baño... No espera que termine de hablar, corre al baño y, sin tocar la puerta, abre la cerradura con una llave que guarda siempre en el bolsillo del pantalón.!Ay!, está ocupa... Soy yo, lo siento. No la ve, una puerta de vidrio los separa. Qué quieres, pregunta ella. Verte. Me estoy bañando, vete. No, dice él. Vete, repite ella. Se vuelve a negar. Quiero hablar contigo. Se acerca a la puerta, la abre: ella tiene un jabón en las manos, mira el piso y parece haber llorado. Él ve su cuerpo, aquellas curvas que ya no son más de adolescente, como suele recordarlas, sino maduras, de una mujer que vive y duerme con alguien y que su anatomía olvidó ya la timidez de ser descubierta. No llores, le dice, te amo y lo sabes. Es todo lo que te pido, dice ella. Lo siento, le pide él. Entonces, se quita la ropa, entra con ella, la abraza, la besa y, en ese efímero momento, la hace suya mientras una lágrima recorre lentamente su mejilla recobrándolo a la vida, recordando el sabor del amor, haciendolo sentir idiota de nuevo.