martes, octubre 08, 2013

Gula



La gula, del latíngluttire.



‘El exceso no nos lleva a la muerte’, le dijo el hombre al anciano, ‘el silencio, sí; la negación y la autodestrucción son los caminos más rápidos.

‘Muchos sucumben en el camino a la aceptación, pecando de soberbia y engañando a sus pobres mentes que el problema no es problema y que la solución llegará por arte de magia o en la siguiente esquina, como si en los paraderos dios se ocultara para regalarles dinero o un consejo o algo que puedan entender con facilidad.

‘Pobres mentes perdidas y retorcidas.

‘Pobres idiotas pusilánimes incapaces de ver más allá de sus narices achatadas o respingadas.  Ni siquiera sus trajes finos o zapatillas de marca con nombres en ingles o francés o japonés podrán salvarlos de la ira de sus negaciones. No les servirá en ese infierno que hayan aprendido a comer con cuchillo en restaurantes caros, o que aprobaran cursos en el extranjero materias que a las personas normales les interesa dos o tres carajos estudiar porque al final en el fuego eterno todos somos carne y pellejo. 
  
‘Pobres aquellos que se limitan a los celos del amor y la ambición, y que ignoran escandalosamente la importancia de un fuerte abrazo o una buena comida.

‘Pobres humanos sonrientes ante la pobreza mental del tipejo que soltó una palabra que ni siquiera el más vulgar de su barrio conoce.  Pobres aquellos que sabiendo que son ignorantes persisten en su ignorancia. Pobres los que la celebran y los que se sienten bien consigo mismo ante este hecho como si hacerlo fuera un merito personal, una menta cumplida o un piropo bien mandado.

‘Pobres aquellos que han permitido que sus pasiones controlaran sus mentes. Pobres pasiones injustificadas que son esclavos clandestinos de seres pasionales, y  que no pueden huir sin dejar lo peor de si mismos en las calles. Pobres calles creadas por estos seres que solo se dedican a etiquetarlo todo y señalarlo todo, como si limitando un pedazo de tierra o creando círculos mezquinos pueden detener la evolución de la especie. Pobre especie y pobres especímenes.

‘Pobres.

‘Pero no me mire de esa manera, anciano. Su paso por este mundo llegó a su fin. Recuérdeles mas bien a sus dioses el error que cometieron mandándolo a este mundo y a esta muerte. Recuérdeles que le creó altares y grupos con el afán de entrar en sus paraísos. Recuérdeles los dibujos que crearon en cuadros y paredes enormes para consolarse de nuestra propia soledad. Dígales que le tuvo miedo a todo porque todo estaba bajo sus controles. Recuérdeles que estudió y trabajó para vivir la dignidad de sus ambiciones en casas cuyos precios se vio obligado a pagar. Recuérdeles que sacrificó todo para conseguirlo. Pídales por favor no reírse mucho cuando le pregunte cual es la verdad que buscamos los caminantes. Y no se limite a bajar la cabeza porque no regresará con eso  a la forma que es ahora.  

‘Cambie esa cara, pues, anciano.


‘Disfrute conmigo de esta comida y no piense en la bala que acabo de atravesar por su cabeza. Ignore que ensució mi fino piso, o que evacuó sus comidas antes de suspirar por última vez. 

'Pronto llegará la empleada para limpiar este desastre. 

'Aprovechemos el tiempo que nos queda para seguir compartiendo conocimientos. Y hable algo mientras saboreo un poco de vino ¿o es que la muerte también lo ha dejado mudo? Alégrese  que sus deudas ya hayan sido pagadas, y que hambre y sueño y miedo no volverá a sentir.’  

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