sábado, diciembre 26, 2009

Escribo


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Escribo.
Proso poesía en medio de la obligada noche, fumando un cigarro y arrepentido de los errores que no quise cometer por temor a equivocarme, a arrepentirme de defraudarme, pero que lloraba en silencio.
Y sigo escribiendo.
Y espero la noche se haga eterna, olvidando las lágrimas que no llore y ahora dejo escapar cansado de hipocresía.
Y escribo.
Y escribo mentalmente su nombre, ahogado en sus besos, mientras las letras se hacen conmigo. Y me dejo llevar pues la única manera de amar es llorando y amando y odiando las limitaciones del cuerpo y el tiempo.
Escribo, entonces.
Escribo porque escribir es lo primero que deseo hacer antes de marchar a la muerte. Escribo estando convencido que no podré hacer otra cosa en mi vida, y que lo demás es solo el complemento del camino, el defecto de lo inevitable, el susurro de los envidiosos –críticos temerosos al arte y la aventura-. Escribo porque, según pienso, he sido bendecido (o maldecido) con ese cosquilleo en la sien y ese desenfreno en el corazón. Escribo teniendo la seguridad que no podría hacer otra cosa. Lo hago porque mi vida a sido lo suficientemente cabrona para hacerlo, por esos años en los que perdí enamorado de todas y de nadie, por culpa se ese maldito no sé qué; y, sobre todo, porque estoy acorralado, preso de ello.
Y ya no hay poesía.
Y me inspira ella.
Me inspira la vida, los años, ella, los libros, el amor, el odio, la tortura, la guerra, la paz, dios, el mal. Me inspira mi vida, llena de todo, llena de nada. Lo hago para enamorarme, para ilusionarme, para esperar, ansioso, el momento donde todo esto acabe y termine por aceptar que mi futuro es ser abogado, en el peor de los casos, o periodista, en el mejor, y uno que recibe ordenes y entrevista tanto escritores como vedettes y les dice eres lo máximo, te leo, te veo, te admiro, te añoro. Lo hago sabiendo que no soy bueno y nunca lo seré. Escribo para darle la contra a los que me dicen que mejor siga los consejos de mi madre y piense en otra cosa, que lo que quiero no es carrera y no me dará ninguna satisfacción.
Escribo porque así me lo exige la consciencia –que me obliga a ser, a pesar de todo, escritor-. Escribo porque leo. Escribo porque me gusta hacerlo. Escribo porque… porque… bueno, se me acabaron las excusas.

miércoles, diciembre 23, 2009

No llores, mamá dijo es navidad.


En algún lugar del mundo alguna madre le recuerda a su hijo lo que la mía hizo hace veinticuatro horas: ya casi es navidad. Ese hijo, tan incrédulo y desinteresado en las cuestiones afectivas, arqueará una ceja, preguntándose por qué demonios mamá le recuerda lo que le recuerdan todos los días los anuncios publicitarios, las viejas en los supermercados, los papanoeles de los centros comerciales, las misas de todos los domingos, y un larguísimo pero no menos importante etcétera. Mamá le contará, entusiasmada, los preparativos para tamaño acontecimiento: la cena, los regalos, el árbol, las luces; y el hijo, reo ya de la vehemencia maternal, deseará regresar por donde salió hace veinte años con tal de no escuchar ni una sola silaba más del asunto, aunque, para estos momentos, sea demasiado tarde.
La conversación, sin querer queriendo, será larga y aburrida, con discusiones constantes pues el hijo odia comer pavo y espera no haga tan dulce el chocolate, y la mamá sabe que el hijo necesita vitaminas y respetar la tradición navideña y por eso no le deja continuar con la perorata y prefiere seguir contándole sus planes para noche buena: vienen tus tíos de provincia, el señor Arturo regresa de Madrid, Jorge, el esposo de tu tía, viene de Santo Domingo, debemos cambiar los manteles ¿a qué hora llegas de trabajar ese día? No me hagas gestos y dime porque necesito tu ayuda. El hijo, sabedor resignado de la mala suerte, espera el fin de la noche mientras se pregunta ¿de qué sirve navidad?
“Navidad no sirve para nada”, estalla el hijo, de pronto, agotado de los compromisos forzosos a los que asistiría, enojado por independencia que no tiene pero quiere tener a como de lugar, asqueado de tanto y tanto navidad y navidad y regalos y dinero y cena y pavo y chocolate y blah blah blah. La mamá, que entiende mejor que nadie al hijo, se hace de pie, ahogando un sollozo, le dice que luego hablaran, que no quería molestarlo con su ideas, que su intención había sido solo compartir con él algo de le hacia mucha ilusión porque en navidad todos debemos estar unidos, hijo, y recibir así la llegada del niño dios, amor.
“El niño dios se murió hace cientos de años, ma, y ni siquiera nació en esta fecha”, dice el hijo.
“No digas eso, no puedo seguir escuchándolo”, contesta la mamá, caminando presurosa a la salida. “No te das cuenta que estás hablando mal de dios”
“Me importa dos pepinos, ma, ese tío y yo no nos podemos ver ni en pintura”.
“No puedo creer que un hijo mío esté hablando de esa manera. Parece como si yo no te hubiera traído al mundo, sino el enemigo”.
“Ma, deja ya los sermones religiosos que bien sabes no creo nada de eso, y mi único problema es tu afán con una cena y unos regalos que nadie agradecerá pero si disfrutaran con sus caras regordetas y rosadas. Date cuenta, mujer”.
“No voy a seguir escuchando”.
Entonces mamá abre la puerta y el hijo sabe ella no volverá la cabeza para escuchar una disculpa porque lo conoce como nadie y él no la dará. Sin embargo, mamá hace algo que lo sorprende: se detiene un segundo, regresa la mitad del cuerpo y pronuncia, reteniendo una lagrima: creí que podría compartir mi felicidad contigo.
El hijo no habla, ve a mamá irse y no la detiene, no le pide disculpas, no le dice que la comparte y pasará navidad solo porque a ella le hace feliz. No lo hace. Y se sabe un idiota. Se pone de pie, golpea la pared de su cuarto mientras suelta un insulto en silencio, mientras es torturado con la consciencia de su mal comportamiento, mientras reniega contra “esos” que “enseñan que diciembre es y siempre será el mes de los regalos y la hipocresía y los robos a mano armada”, y por culpa de “esos” le había gritado a su madre y le había dicho todo lo que pensaba pero que ella prefería no conocer nunca.
El hijo llora, entonces, odiando a todo y todos, maldiciendo sus ánimos para la maldad y la cobardía. El hijo llora y piensa: viviré para navidad solo porque mamá lo quiere de esa forma.
No bajará a pedirle perdón pues sabe mamá ya lo hizo. El hijo respira y piensa, antes de cerrar los ojos: aun me falta el regalo de Esteban.

martes, diciembre 15, 2009

Envidia

Envidia (en latín, invidia)
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
Francisco de Quevedo





-Shhh…
-Qué sucede.
-Shhh… Te digo no hables, pueden escucharnos.
-De quien estas hablan…
-Shhh… No sacaré la mano de tu boca si no prometes cerrarla. Promételo. Entonces, olvídalo. Tranquilo, eh, tranquilízate que pueden escucharnos, o, peor aun, vernos. Ya te dije que lo prometas…
-Cómo esperas que te lo prometa si prefieres asfixiarme. Qué sucede, Adal.
-Es él, es ella, son ellos.
-Quienes.
-Los ves.
-Si. Son los hijos del patrón y la señora, juegan en la piscina, como siempre.
-Segurito ahora “esa” andará pensando en llamarnos para llevarles más cocacolas y frutas. Fíjate si no son insoportables, con esas caritas de niños bien y esa piscina que hasta parece un lago, mientras “esa” se toma la tercera copa de la tarde, antes del almuerzo.
-Shhh…
-Ahora eres tú que quieres que me calle.
-Te pueden oír. Si deseas ser despedido, bien, pero lo que soy yo…
-Lo que eres no lo puedo nombrar, ni pensar, prefiero esperar que llegue la calma de nuevo. Me entristece ver tanta alegría junta, entre tanta buena onda y tanto calor. Uf! Hay que ver como brilla el sol hoy. Y me preocupa que la señora y sus crías dejen todo sucio y tenga que amanecerme limpiando y sacudiendo y alimentando al perro y al gato y sirviéndole la cena al señor y la ultima copa a la señora. Pero no me extraña que a “esos” no les preocupe ni una gota. No lo dudo. Si lo tienen todo. Total, hermano, ellos son los que firman el cheque a fin de mes.
-Shhh… te digo; si sigues con eso te dejare hablando solo.
-Solo es como estoy rodeado de toda esa gentuza de labios rosados y billeteras abultadas. Solo. Y solo como sé estar seguiré hablando lo que nazca de mis pantalones (no tan finos ni caros como los del señor).
-Les tienes envidia.
-Ni envidia ni mucho menos, se llama recelo (busca en el diccionario) es todo; y, te lo pido, no sigas con esos sermones de sacerdote que no te pinta.
-La envidia es para los débiles, y pareces uno.
-Dante Alighieri dijo que…
-¿Quién?
-Alighieri, bruto, Dante Alighieri.
-…
-Dijo, en La Divina Comedia, que a los envidiosos, en el infierno, los obligan a coser sus ojos para no amar los bienes de los demás. Si debilidad es tener la valentía de coser tus propios ojos pues ignoro que es tener coraje. Y no me cambies de tema, hermano mío, y mírelos de nuevo, aullando como lobos, sacudiendo sus cuerpecitos mojados sobre el gras recién podado mientras la mami bebe el ultimo sorbo de whisky. Es asqueroso saberse un miserable cuando la dicha baila sobre la mierda, hermano, y come caviar, vomitando bilis en la clandestinidad de sus desprecios de personas bien, de viajeros, de peregrinos salvajes, de hijos buenos de dios.
-No entiendo.
-Eres un bruto.
-Y tu un pelotudo. Me voy.
-Vete.
-Qué harás…
-Beberé de mi sangre.
-…
-Buenas tardes.
-Buenas tardes.

sábado, diciembre 12, 2009

14 de diciembre


Velo danzar, señor de señores, con pasos torpes y desesperados, indiferente al futuro. Velo danzar, con la gracia de un cisne y la belleza de un dios; acariciando su cuerpo con las manos y respirando el aire del arte y el placer. Velo, señor, pero no le diga nada que pueda estropear aquella felicidad efímera que se inventó y ahora lo vuelve a la vida, lo regresa a la tierra pero siendo ahora un mundo distinto para él, para ella, para ellos.

Pero la vida no es vida sin problemas ni temores, sin alegrías y tristezas; sin esas cosas que entienden más, los bien entendidos que nosotros, pobres nosotros, los pesimistas naturales. Y, sin embargo, siendo vida es interesante vivirla. 

Ya qué más da… Nacimos, ¿Podemos acaso retroceder y pedirles a nuestras madres que nos regresen por donde nos sacaron?, ¿podemos negarnos la posibilidad de vivir lo que inevitablemente estábamos destinados a vivir? No, por supuesto, y por eso, solo por eso, voy a brindar esta noche, esta mañana, esta tarde, y todos los días que me esperen de ahora en adelante.

Veinte es un número mágico. Veinte es el número de veces que he borrado estas líneas para intentar volverlas digeribles. Veinte son los años que he visto la puesta del sol y el nacimiento de la luna, ahí cuando menos uno lo espera, y ahí cuando más la necesitamos. Veinte veces traté de enamorarme. Veinte veces tropecé. Veinte veces pensé en ser escritor o dedicarme a cualquier otro oficio mejor remunerado y menos sacrificado.

Veinte, veinte, veinte y veinte. Y tal vez me arrepienta de todo esto el martes por la mañana, cuando la cabeza me explote de tanto alcohol y cigarros, de tanto ¡salud! Y ¡salud! Y de tanto y tanto que me digan “ya eres adulto, alexito”, “cada vez más viejito, amiguito”, “qué es eso, una cana”; y yo, oh, señores, hoy no contestaré interrogantes tan complicadas de analizar y discutir, hoy me limito a beber este liquido entre ramón y blanco que con tanto cariño me ha preparado mi honorable papá. 

Ay, ay, sigo, sigo, y no me pidan detenerme que hoy ando con la chispa prendida. A ver si retomo lo del principio.

La danza se vuelve impecable, su andar de hechicero sobrehumano forma el aura de calor que necesitábamos para sobrevivir a esta noche particularmente fría. Y es que, mi señor, ha visto la muerte, y sabe que verla, contra todo pronostico, lo ha llenado de vida. Así como oye, señor, la muerte estuvo rondando su puerta, esperando que lo dejen entrar, pero él, tan listo y poderoso como sabe ser, no lo permitió. Se aferró a la pequeña luz que llameaba en la habitación. Recuperó, entonces, las energías y ahora danza al compás de la música, al ritmo del amor y la ilusión, desinteresado de las artes oscuras y cauteloso con el veneno de los enemigos. 

Y danza y vive y llora y goza y se sostiene, y no hay dolor ni sufrimiento. Es un dios, ahora, y solo tiene veinte años.

Y mis veinte años no dolerán más, señores. No dolerá porque he decidido solo escribir, he decidido disfrutar con lo que hago y gozar con el placer de mis versos de amor y de odio, embriagado de mi, de ella, de mis novelas, de mis cuentos, de mis libros, de todo lo que ustedes comprenden y no pueden si quiera mencionar.

Es mi cumpleaños y por serlo no quise regalarme un post con esencia sino con nostalgia, con alegría.

Y seguiré danzando al ritmo de mis propias canciones, pensando en el siguiente paso, en el siguiente relato, en el siguiente pecado. Y pensaré mientras escribo, mientras disfruto este último sorbo de ron y decido ir en pos de todo, todo, absolutamente todo.

Esperen conmigo.

La gloria es el siguiente paso.

El escritor se salvó de morir ¿acaso algo puede detenerlo ahora?

viernes, diciembre 04, 2009

Soberbia




Soberbia (En latín, superbia).

“Cómo caíste del cielo, oh lucero, hijo del alba! Fuiste echado por tierra, tú que abatías a las naciones” - Isaías 14. 12

“Sobre las altas nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” - Isaías 14.14




No puedo ver: estoy ciego. Ciego de amor, de odio, de pena, de amargura.


No debo ver. No me esperes porque no iré.

Y, sin embargo, camino, respiro, pienso, lloro.

Lloro como lloran los hombres cuando se saben perdidos en el triunfo de sus caprichos, que aprendieron a ir tras lo deseado y no pararon hasta alcanzar el clímax del placer y el poder. Y no tengo miedo. No temo porque aprendo a ver, aunque ciego y sordo ande por el sendero.
Pero las nubes desaparecen.


Desaparezco en la vanidad de la plata y el éxito. Escucho las sonrisas y los halagos. Pienso: soy más; soy perfecto; soy único e inmortal; he logrado todo lo que en mi vida deseaba y todo lo que no. Mentiría si lo negara. Blasfemaría si agradeciera a un dios inexistente porque nunca movió ni uno de sus dedos omnipotentes, omniscientes y omnipresentes para conspirar por mi gloria; construí las escaleras al paraíso con mi propio sudor, con mi propia sangre, entregándome, sin peros ni porqués, a los talentos que no heredé pero que obligué a nacer y desarrollar en todo este tiempo. Y ahora duermo, rodeado de rosas y perfume, en el edén de mi inteligencia, de mi conciencia, de mi sabiduría, de mi fortaleza.
Empero, la ceguera duele.


Duele. Duele y no lloro.


Lloro.

Sollozo en la eterna clandestinidad de mis pensamientos. Pensamientos que fueron corrompidos. Y los corrompedores huyen, lavándose las manos cual Pilatos, quedándose sordos, de pronto, ante las preguntas que se esconden en la profundidad del alma del corrompido. El corrompido que sabe y sabrá siempre se hizo solo, sin ayuda de nadie –porque eso los culpables le hacen creer-, y que las miradas de admiración solo es un complemento, que aquellos impresentables no entenderán ni conocerán nunca el dulce sabor del placer, la fama y el poder.


Ya no hay dolor.


Y soy más, mejor, perfecto.


Y “él” solo es un error en mi pasado.


Y yo, siempre magnifico, bello, listo, sabio, poderoso, rey, dejo atrás la esclavitud de sus ideas de amor y piedad. Y, entonces, termino siendo YO, YO, Y, por un maldito demonio, SOLO, ABSOLUTAMENTE SOLO, YO.


NON SERVIAM, CARAXUS!!!...

martes, diciembre 01, 2009

Una visita especial

Hoy nos visita Dayan desde su "Kasa de Papel" , regalandonos un texto digno de recordar.

Los invito a leer mi relato, por cierto, en su acogedora Kasa.

"Ágil, listo, inteligente, profundo, impacte, electrizante. Dayan nos enseña, con este relato, que su calidad narrativa no cree en fronteras ni límites, y lleva más allá las emociones del ser humano.

"Una bocanada de crudeza, inquietudes y temores. Un fino relato hecho con la pluma de una joven y talentosa escritora."





Escuchándolo en casa, hasta que un día decidiste dejarnos, yo prometi que te buscaria, pero jamas imagine encontarnos así.
Hoy he decidido caminar más lento que de costumbre... Un paso a la vez, solo esto me permiten mis frágiles y débiles piernas, bañadas en sangre... cierro los ojos, y trato de olvidar tu aroma, trato de olvidar tus manos sobre mi.. Camino por las calles, y las personas miran hacia otro lado, tal vez no me ven, o tal vez solo desean ignorarme.. O tal vez solo deseo no estar entre ellos... puedo percibir el aroma de ese liquido rojo, que corre a través de mi piel.. Mi cabello está aún hecho un desparpajo... mis ropas estaban sucias, llenas de lodo, pero más allá de esto, yo estoy llena de furia, de dolor.. llena de impotencia.

Recuerdo que caminaba pensando en lo tarde que había despertado esta mañana, mire mi reloj.. Eran las 7.40, si apresuraba el pasó el regaño seria tal vez menor, tal vez solo se quedaría en una llamada de atención.. en ese momento, sentí como mi brazo fue victima de un jalón, que me hizo detener mi paso te miré, y sentí una mirada penetrante y decidida, eso fue lo único que logre ver.. Después de eso, mis ojos quedaron en un obscuro silencio.. Escuchaba voces que indicaban un trayecto, una ruta. El vehiculo en el que íbamos, no sabia de precauciones, de altos, no! Dábamos muchas vueltas, tal vez solo era para desubicarme en espacio.

Llegamos a un lugar húmedo y frió. Se percibía el aroma a descompuesto.. Yo temblaba de miedo, perdí la brújula del tiempo, no recuerdo cuanto tiempo había pasado desde el episodio del puente. Me vendaste los ojos, con un paliacate rojo, comenzaste a tocar mis labios, me decías que me portara bien, y todo estaría bajo control, que yo me permitiera disfrutarte… las lagrimas comenzaban a ahogarme. Tu lo disfrutabas, me besaste, me succionabas el oxigeno, yo sentía tu lengua dentro de mi cavidad… y sentía un profundo asco. Después me despojaste de la blusa, y comenzaste a tocarme con agresividad.. Me repetías que lo disfrutara, que después de todo, tu sabias que yo lo deseaba. De pronto acariciaste mis piernas, y comenzaste a golpearme con la hebilla de tu cinturón, llevabas una navaja, y comenzaste a dibujar tu nombre en mi pierna, me decías que jamás olvidaría este día, este encuentro. Comenzamos a forcejear, fue fácil vencerme, pues a estas alturas, yo había perdida las ganas de sobrevivir, lo k le pasara a mi “despojo de cuerpo” era algo que ya no importaba.

Me penetraste, una y otra vez, y seguías golpeando mi cara.. perdí la cuenta de las veces que me gritabas puta, me dijiste que este era mi final, que yo había provocado todo.
Que te excitaba con las minifaldas que usaba, que meses atrás ya me habías deseado, y que habías planeado todo.

Al fin, tal vez 2 ó más horas más tarde, decidiste que era suficiente, que mi cuerpo ya no te servia para más. Así que me azotaste contra el suelo, y comenzaste a patearme, no se si el dolor tenga un limite, pero yo era incapaz de moverme ante tus golpes. De pronto, un silencio se apodero de la habitación y solo mi débil respiración se escuchaba, comencé a llorar, a gemir de dolor.. Mi mano se desplazo hacia mi cabeza algo se apoderaba de mi… era miedo?

Estuve tirada en esa habitación, por unas horas.. Después intente ponerme de pìe, y salir de esa fria y horrible habitación.. ahora camino por la calle, con el único deseo de tirarme en medio de la banqueta, y perderme en un profundo sueño…
Mi pierna aún me punza.. Pero lo que mas me punza, es ver tu nombre gravado en mi... Pusiste tu firma, como la plasma un artista al finalizar una obra.... solo que ese nombre me es familiar.. Pase años escuchandolo en casa, hasta que un día dicidiste dejarnos, yo prometi que te buscaria. Jamás encontrarnos así.

sábado, noviembre 28, 2009

Fantasma



Fantasma no está muerto; está borracho, drogado y violado. Solo que se encuentra tan inconsciente que ni él mismo sabe si vive o no. Y, en realidad, pudo terminar peor si no fuera porque es un tipo duro: tan duro como un espartano, tan ágil y poderoso como Aquiles y más listo que cualquier dios griego. Lo malo, y él lo sabe, es su pasión por la adrenalina y los juegos de mesa. Pasión que terminó por mandarlo al abismo y casi matarlo –como pueden ver-. Aun así, no puedo irme sin contarles su historia. A ver como sale.


Fantasma es blanco, muy blanco. Por ahí dicen que los hay más blancos que él, pero el pobre había tenido la mala suerte de pasar sus días en un pueblo de mestizos. Y escribo “mala suerte” no porque él fuera superior –no me voy nunca con racismos-, sino por la palidez, por las cejas rojizas y ojos celestitos, celestitos, como el color del cielo en primavera y el pelo dorado, dorado, como el sol en verano, y tan flaco que casi podían verse los huesos. Y ¡ay! que daba miedo verlo de noche. Una vez mi amá me contó que casi se queda ahí nomás, tirada en medio de la plaza, porque fantasma pasó corriendo, desnudo, chillando como loco, con las manos sobre la cabeza, y cuando vio a mamá, zaz, que le dice “boo”; y mamá, tan fuerte como la conocemos, lo persiguió por todo el pueblo y menos mal que no lo agarró porque le cortaba las pelotas, lo juro por la virgen.


Pero fantasma era rápido, no les digo. Y era rápido en todo sentido: creció primero, tuvo novia antes que todo el grupo, fumó primero, probó marihuana aun antes que yo sepa que era esa hierbita verduzca, tiró a los doce años con una de veinte, se masturbó en primer año, y esas cosas. Los chicos de la clase aseguraban que se debía por su palidez, que era tan blanco que atraía a las mujeres que solo conocían carne mestiza. Otros especulaban con que era un vampiro, y que por eso nunca salía al sol, aunque los padres de fantasma, casi tan blancos como él, decían que le hacia daño, pero nadie le creía, y por ser vampiro poseía a las mujeres con su atracción diabólica. Por mi parte no le prestaba atención. Me importaba un cuerno si no jugaba al futbol con nosotros o si prefería tirar con las profesoras antes que ir al rio a nadar. Estaba loco y debía tener cuidado con eso. Y vaya que loco estaba el pobre, un loco del carajo y de la san puta. Un loco pinga loca y blanco, blanco, y pajero, pajero, y precoz para las cuestiones del amor.


Loco así como lo sabíamos, terminó secundaria con altas calificaciones. Según él había estudiado toda la noche, pero nadie le creía de nuevo. Y por más que dale y dale con que había estudiado y se quedaría toda su vida a vivir en este pueblito y que se casaría con Judith Alexandra el siguiente año, nadie obedecía. Ni yo, claro está. Aunque conmigo era más sincero. Me decía que estaba tan acostumbrado a este lugar que ya para qué irse, si de todas formas nadie esperaría por él en ninguna parte. Y yo lo escuchaba y bebía pisco con Kanú y esperaba termine de hablar para pedirle ayuda con Marita y sonreía y el sol ya se metía. Pero no era malo. Era bueno. Un loco bueno del carajo capaz de ayudar a un tonto como yo a conquistar a una loca como Marita Fernanda Julieta Del Castillo con sus medias sonrisas de gringuito europeo. Tan gringuito que Marita supo reconocerlo desde el principio y supo escucharlo y supo acompañarlo hasta donde yo estaba y supo hablarme con cariño y supo chupármela esa noche en casa de fantasma. Pero fantasma dormía con Judith en su cuarto y sus padres no estaban porque se encontraban de vacaciones en Lima, por eso no oía mis gemidos de loca profunda producto de las mordidas que daba mi acompañante y por eso no se enteró que terminé por manchar su sofá con semen y baba.


No fuimos amigos. Conocidos, a duras penas. Fingíamos serlo delante las chicas que nos conseguíamos, pero luego cada quien iba por su parte. Un par de años después nuestras aventuras se volvieron monótonas y aburridas, y nos despedimos con un abrazo. Yo viajé a Lima a postular a San Marcos y fantasma se quedó en el pueblo, en casa de sus padres.
No supe nada de mi amigo en todo ese tiempo. Cuando regresé me contaron, por partes y en dosis pequeñas, algunas cosas.


Sus padres murieron en un accidente de transito cuando regresaban al pueblo, se desbarrancó el bus interprovincial y de ellos solo quedaron pedazos regados por el campo. Fantasma no lloraba en publico, pero Judith les contaba que lo hacia siempre, y cuando terminaban de hacer el amor. Con el dinero de la herencia decidió no trabajar ni estudiar y vivir en austeridad hasta que la muerte le llegue. Se sumergió en su casita. Se refugió en el alcohol y las drogas. Se volvió más loco y más pálido. Y, para seguir con los rumores, solo salía de noche y a comprar comida y drogas y alcohol y preservativos. Regresaba corriendo a casa y antes de abrir la puerta se desasía de toda la ropa y gritaba palabras sin sentido –o el suficiente para que lo entendiese su novia y él-. Todas las tardes se iba al rio, se perdía en el camino y desaparecía mientras era arrastrado por la corriente.


Los primeros años, según cuentan las malas lenguas, y las buenas, y las que no hablan nunca, su rutina fue esa. El problema llegó la noche donde Judith terminó su relación, porque fantasma se negaba a trabajar y bañarse y casarse y hacer algo por su vida. Mi amigo no soportó la idea de saberse sin ella: la persiguió por todo el pueblo hasta la casa de Judith, rogándole a viva voz que lo perdonase, que se bañaría y que buscaría un trabajo, pero ella estaba agotada de tantas promesas, y fantasma enloqueció y cogió una piedra y le dijo que si no regresaban se mataría. Hazlo, le dijo. Y como fantasma no es de los que acostumbran a romper una promesa, se golpeó con la piedra en la cabeza y paró al hospital regional por una temporada muy prolongada, entre la vida y la muerte, y terminó por gastarse todo el dinero de su herencia en medicinas y en pagar el internamiento. Nadie lo entendía –tampoco nadie se acercaba a preguntarle por qué tanta locura- y dejaban que haga y deshaga con su vida como le viniera en gana, al fin y al cabo solo era un albino con nariz grande y cuerpo delgado. Y esa delgadez siguió empeorando, al extremo que se especulaba por el pueblo que andaba metido en cosas peores, que seguro vendía drogas y traficaba con los terroristas. De alguna manera tenía que ganarse la vida, hermano, me decían cuando trataba de ubicar sus pasos. Y esa era la manera de fantasma, un loco del carajo y pinga loca como solo él lo sabía. Una manera enferma y que producía admiración en las jovencitas - que él concretaba montándoselas en su casa aunque ellas anduvieran de escolares o de hábito, recién saliditas de la confirmación-.


Los rumores sobre su vínculo con el narcotráfico sonaron con más fuerza cuando el gordo Martin anduvo preguntando por su paradero. Como es de conocimiento popular, el gordo Martin no se iba con tonterías, él proveía a sus vendedores una cantidad generosa de marihuana y pasta básica de cocaína y esperaba el pago de forma puntual. Decían que fantasma se había consumido toda su mercadería y que por eso no tenía dinero para pagarle; su vida estaba en juego y eso mi amigo lo ignoraba o pretendía ignorar o simplemente le importaba tres pepinos ya vivir o morir en manos de ese gordo seboso y con grasa en las manos y el sobaco.
Lo buscaron, llamaron, indagaron y nada de nada. Quizá se fue del pueblo, murmuraban. Tal vez se murió, lo mataron los narcos. Nadie lo sabía. Solo fantasma. Y hasta ese momento fantasma había actuado, de manera sorpresiva, con la cordura suficiente para nunca más volver al pueblo. Sin embargo, esa cordura le duró un año. De repente pensaba que el gordo era olvidadizo y dejaría pasar su deuda. Cuan equivocado estaba mi pobre amigo. Y no vino a saberlo hasta que lo encontraron, borracho y drogado, en un escaño del parque, terminando su último porrito, y el gordo y sus amigos lo agarraron y se lo llevaron al rio. No tengo dinero, pero si hierbita, quieren, les decía en todo el camino. Cállate, fantasma de mierda, eran sus respuestas; ahora sabrás que no debes meterte en cosas de grandes, blanquiñoso.


Lo violaron, pegaron, humillaron. Fantasma desapareció todo el día siguiente. Lo encontramos esta noche con un amigo. Decidimos ir a buscarlo: estaba en casa, casi muerto, con el culo roto y lleno de sangre. Pobre fantasma. Pobre loco.

miércoles, noviembre 25, 2009

La mujer de mis sueños (feliz cumpleaños)

Para mi amiga, mi angel, mi prosa.
*Sé siempre un poeta, aún cuando sea en prosa- Charles Baudelaire.
*El amor nunca trae nada bueno. El amor siempre trae algo mejor- Roberto Bolaño.
Puede escuchar su voz, sentirla cerca, reírse con ella y hasta soñar que las fronteras y la distancia solo es pretexto del destino y excusa de los pesimistas. Se pone de pie, va de un lado a otro, trata de pensar en sus respuestas y buscar la manera correcta de abordarla de nuevo. Quiere ser inteligente y listo, entretener a su interlocutora, dejar de ensimismarse con el acento fino y danzarín de aquella mexicana con alma de poeta y corazón de artista. Quiere pero no puede. Y al no poder ella se despide y cuelga el teléfono y él piensa que es un idiota con acento peruano y ella una princesa de cuentos de hadas, que no comprende ni comprenderá jamás que él esta dedicado en cuerpo y alma a satisfacer todos sus caprichos y deseos, que él es un simple títere de sus designios reales, y que vive reo, ahora y siempre, de la ilusión de escuchar su voz de nuevo.

Él no la conoce desde aquella maravillosa noche limeña, sino desde muchas noches antes, cuando sus ánimos de escritor adolescente lo llevaron rumbo a nuevas lecturas. La encontró al principio del camino y no la supo reconocer de inmediato. Creyó que sus ojos lo engañaban y por eso decidió no prestarle la suficiente atención. Pronto se dio cuenta que ella no se haría esperar y que contestaría sus comentarios con una lucidez y cariño que él no se creía capaz de entender y soportar y con eso daría marcha una amistad peligrosa pero endiabladamente intima. Y la amistad siguió y él escribía cada noche lo feliz que se encontraba de saberla su amiga, su compañera, su confidente y parte vital de su conciencia casi perdida, de su locura de adolescente peruano y escritor en desarrollo. Y ella le daba aliento y halagaba sus fallidos intentos por sobresalir en un mundo tan hipócrita como complicado, y le pedía no abandonar nunca sus sueños, que podría lograrlos, que solo hace falta un poco más de fuerza y paciencia. Pero él estaba sordo, ciego, incapacitado mentalmente ante el razonamiento de su nueva amiga, y hacia caso omiso a sus advertencias, encantadoras, sobre el problema de dejarse llevar por la rebeldía y las pasiones. Mi única pasión es leerte, piensa él. Mi única pasión es recuperar el honor que pierdes y no te das cuenta o no quieres simplemente recuperar, piensa de nuevo. Responde: gracias, eres un encanto.


El tiempo pasa y la amistad crece y el amor clandestino de él lo hace a la misma velocidad. Comprende solo es fantasía de su noble acto de amistad y amabilidad, que entre ellos la distancia construyó una barrera, y que por más que prometa viajar no lo hará porque se sabe débil y tímido. Y aunque todo esto pese en sus espaldas, sigue adelante y escribe y entrevista y lee y continua con su novela y su blog y su trabajo y recupera la vida y el tiempo perdido en rencores tontos y dimes y diretes que solo causaron la perdida y casi extensión de sus ficciones surrealistas y fueras de lugar.


Ahora va en busca de todo lo perdido, dedicándole este relato optimista y amistoso, deseándole el mejor de los cumpleaños, diciéndole que es parte importante en su narrativa y que de una forma u otra siempre estará involucrada en sus textos.


Es tu día, disfrútalo.


Vive y sé todo lo feliz que puedas ser. La vida es efímera, aférrate, con uñas y dientes, a aquellos momentos inolvidables que harán de ti la mujer que todos esperan encontrar en un futuro muy cercano. No te limites a ser lo que otros necesitan. No actúes de acuerdo a una decisión tomada a la ligereza. Limítate a llorar, reír, soñar, pensar, leer, escribir, vivir, gritar, sonrojarte, enamorarte, aventurarte a expresar tus ideas y emociones, a ser dichosa con lo que tienes e ir en busca de más. No te limites a ser feliz a otros, y busca tu propia dicha. Vive, mi amiga, hazlo por ti y solo para ti y no para los que lo esperan. Eres más de lo que piensas, no te confundas nunca.

Feliz cumpleaños, mi amiga literaria, mi amiga del alma, mi único y gran amor platónico.

lunes, noviembre 23, 2009

El blog de "Iguanito"


Nunca me cansaré de repetir que este mundo jamás terminara de sorprenderme. Creo lejano el día en el que, sentado sobre el diván, piense he aprendido todo y lo he visto todo. Quizá ese sea el momento de mi muerte; y una con cara de mujer y cuerpo de serpiente, de labios gruesos y mirada angelical, de orejas pequeñas y lengua grande que zigzaguea al ritmo de mis canticos eróticos y blasfemos. Esa sería una muerte digna de narrar, de recordar. Sin embargo, hasta ese momento, menciono a una persona que conocí hace no mucho tiempo –y gracias a la amabilidad de una amiga de nombre singular: Dayan- , y que dirige un festival de nombre bailarín o sonero o de rumba, de esos que solo piensas en participar y bailar toda la noche. Me refiero a “Iguanito” y su “Iguanito blog” y su “Festival Swingers”. Hoy tuvo la amabilidad y el noble gesto de aceptarme una entrevista, aun a sabiendas que mis preguntas no serian fáciles o que no debían de serlo.

-Todos conocemos los resultados del festival Swingers, y hemos aprendido a vivirla tanto cariño como esmero. Sin embargo poco o nada se sabe de sus inicios. ¿De donde surgió esta idea?

Gracias, primero que nada, nunca me han entrevistado, salvo para buscar un empleo. Bueno. Todo comenzó en el mes de mayo, en un post de mi querida Abril, ella en su blog lanzó una apuesta tipo blogger. Me di cuenta que después de mediodía nadie se animaba, o creo entender que nadie entendió la apuesta tipo blogger. Para eso yo empecé a diseñar banners con Diana, creo que conoces su blog, entonces pensé en eso. Le aposté hacerle un banner si pierde el Barcelona en la champions ligue y ella si pierde me mandaba una dedicatoria con todo y foto. Fui el único que apostó con ella, pues entendí básicamente su apuesta. Gane, pues el Barcelona fue el campeón, y ella me mandó su foto. Nos hicimos amigos desde allí y surgió una idea: como ella me mandaba una dedicatoria se me hizo prudente yo también mandarle una y ella me lo aceptó, y después de platicar un rato pensamos que por qué esa idea de escribir a otro blog no seria algo bueno, ella de inmediato me dijo como si fuera un Swinger, yo conteste: ¿blog swingers? me late la idea, así nosotros pusimos el ejemplo, escribiéndonos, e invitando a nuestros lectores que les parecía la idea.

“Entonces, en junio lanzamos la primera convocatoria. Fueron pocos en los comienzos, con 14, así que gustó. Yo le dije a Abril: ¿por qué no lo hacemos mensual? Ella me sugirió que fuera cada 2 meses. No me gustó, la verdad, pensé que era un buen comienzo, y que podría funcionar cada mes, así que el segundo lo organicé, porque ella se fue a Portugal de vacaciones, pero con la aprobación de ella. Se fue haciendo el segundo festival con 28, o sea el doble de blogs participantes. Ya en el tercero empezó a crecer con 34 el cuarto y el quinto fuimos arriba de 40 blogs.
“Creo que el festival a funcionado bien, a hecho que nuevos blogs se conozcan y otros tengan más seguidores. Ahora tenemos amigos de Chile, Argentina, Costa Rica, Perú. Y algún español ya le gustó la idea y quiere entrar a la siguiente entrega de este festival. Claro que MÉXICO, por supuesto, así que este festival seguirá y seria por todos ustedes que lo han querido y lo han hecho suyo.

-Además del obvio lazo de amistad y pasión que unen a los escritores del festival, qué ideas han surgido en el camino

Desde el principio fue como un juego. La idea de saber que otra persona escriba y uno suba la entrada en tu blog es una experiencia nueva, una aventura. Yo creo que el blog tiene muchas cosas que dar. Nació el podcast, no me gusta mucho a mi en lo personal, pero te das cuenta que muchos gadgets, nuevos y que incrementan la idea innovadora de tener mejores lectores, no es lo mismo que una pagina esas de sociedades como el hi5, Myspace, Facebook, eso no me gusta; un blog hace que realmente te metas en un mundo de buenos amigos, aunque nunca los veas, pero sabes que cuando visitas a un blog es como si lo saludaras y es tu vecino. Puede sonar muy triste pensar en eso porque te dicen que no tienes vida social, pero a veces para uno es un escape, para otros es un hobbie, como yo: para mi es divertido, me gusta y creo que muchos les gustó esta nueva forma de escribir y conocer gente de ideas nuevas. Bueno realmente no hay nada nuevo solo es conservar y hacer que un blog se conozca en este festival -aparte de los que ya consagrados-, pueden ayudar a los nuevos a darse a conocer, es un convivencia entre blogs, por decirlo, un festival. Justamente ahora mande mail a todos los participantes del festival para que me dieran su opinión, espero sacar nuevas ideas y hacer que mejore el festival porque si, si hay falta de compromiso de unos blogs hacia con su pareja, eso es lo que hay que arreglar.

-¿Cual es el futuro del festival?

Ah, que siga!! Que crezca más y hacer de este festival conocido por muchos blogs más, en todas partes del mundo y de Latinoamérica más. Sé que debe mejorar pero en eso ando.

-¿Qué les dirías a los próximos postulantes?

¿Te refieres a los nuevos blogs?

-Si.

Esta es una oportunidad que pueden tener para que se hagan de seguidores, que se dé a conocer tú blog, sea leído por muchos nuevos lectores. Claro, para eso se necesita entrar al festival. Además, escribir una buena entrada, esa son las cartas de presentación de tu blog. También recomiendo que al entrar al festival sigan los demás blogs y dejen comentarios: sean seguidores, dense a conocer con los que ya están en nuestro festival, tendrán mejores satisfacciones en lo personal y su blog puede ser reconocido por muchas más personas de lo que se imaginaron.


El mujeriego que decidió enamorarse.

Las circunstancias son injustas conmigo: un problema sin nombre aprieta mi horario y me obliga pedirle disculpas al joven que aguarda tras la computadora la siguiente pregunta. La estoy pasando bien y deseo continuar. Sin embargo –y de esto estoy completamente avergonzado-, debo ir tras el problema y solucionarlo.

No pocos minutos después regreso. Le pido, por lo que más quieras, que me disculpe por la interrupción, que era de vida o muerte, que no estaba en los planes y no puedo sentirme más avergonzado con ello. Iván, que conoce o aparenta conocer la piedad y gentileza de un verdadero ser humano, me dice que no hay problema, que si deseo podemos continuar otro día. Empero, terco como me conozco y preocupado por lo que sigue, le digo que no, que mejor vayamos adelante, que no nos detengamos.

“Donde nos quedamos, que no recuerdo”, me dice, en un arranque de sinceridad. Lo tengo registrado, le comunico mientras vuelvo a abrir mi carpeta personal y miro cada detalle.

Quiero seguir con el tema del festival, pero unas interrogantes ahogan el sexto sentido que deseo aprender a desarrollar. Entonces, sin más ni más, suelto la segunda metralla de preguntas.

-El festival Swigers abre puertas, caminos e ideas. Los seguidores de "Iguanito blog" lo tienen claro, y han compartido contigo aquella idea. Y son esos mismos seguidores que aprendieron a conocer el talento de Iván. Pero, los que somos nuevos, sabemos poco de él. ¿Quien es Ivan?

Mira, muchos en realidad no me conocen, y sé que hago amigos con facilidad en el Messenger, me gusta hacer amigos, me gusta estar en el blog, me gusta que todos estén contentos en el lugar que estemos repartiendo. Así soy en la vida real, con mi familia, con mis amigos -mi familia es lo primero-. Soy así de sencillo, no soy ni especial, solo me gusta hacer amigos y el único hobbie que tengo y empecé fue hace un año, justo en noviembre, y es este blog.
“Iván un chico que estudió diseño grafico, que le gusta la tipografía y estar metido en el diseño. Me gusta mucho la fotografía y, sobre todo, soy un coqueto de lo peor, pues que te puedo decir: me gustan las mujeres. Y eso seria todo.

-Hay una frase que reza: hasta al más grande de los mujeriegos le llega la hora del amor.

Cierto. Me enamoro con facilidad pero, no niego que soy un acuariano: nos gusta la libertad. La soltería es algo que siempre me ha gustado, pero sé que me llega las ganas de tener una familia; nada de pareja, claro.

-Me atrevo a lanzar esta pregunta, sabiendo que muchas señoritas por aquí desean conocer la respuesta: ¿estás enamorado? ¿Te llegó la hora del amor?

Eso mismo me pregunto. Estoy en espera de alguien, que probablemente conoces, me diga que si. Entiendo su situación, tiene una hija y es su mundo, así que esperare. Pero si en el transcurso de ese tiempo no hay nada, no puedo quedarme así: estoy soltero y sin compromisos.

-¿Se trata, acaso, de la persona que narraste, con gran habilidad y maravillosamente, déjame confesarlo, en tu post para el festival Swingers que paso?

¿De mi angel? Si, hay muchas cosas que no puedo comentarles, son esperanzas, aun así si ella decide que si estoy con ella, pero si no, pues la vida tiene muchos sentidos. Yo ya necesito a una pareja, lo anhelo, en verdad que si.

-¿Cual es tu idea de la mujer perfecta?

La mujer perfecta no existe, solo debes encontrar a alguien que te quiera con todos sus defectos: físicos, emocionales. El amor hace que nos complementemos, que yo vea en ella a la mujer que me quiera como soy y yo vea en ella a una mujer que es mi adoración. El amor es de dos, así que si yo me enamoro de una mujer que me quiera y me ame tal como soy yo la amare siempre.

-El amor, Iván, termina siendo esquivo y hasta difícil de entender para muchas personas. ¿Crees poder comprenderlo?

El amor, para muchos es un ideal, pero en la práctica todo depende de ti, de tus sueños, de como quieres vivir en pareja. Muchos, como yo, gustan de la libertad. Tener una pareja me puede resultar bueno hasta cierto punto, solo que si es coartada mi libertad me sentiría aprisionado. Quiero una pareja que tenga las mismas libertades y que se sienta libre conmigo, es una decisión de dos querer compartir el amor juntos y respetarse en todo: en lo profesional, en el trabajo, en la casa, en pareja. Eso creo que es de ahora no de antes, es por eso que las parejas piensan mucho antes de formar una familia.

-Aquello podría sugerir que prefieres convivir antes de tomar el siguiente paso, acaso el más complicado de nuestra vida.

Si, es lo mejor: convivir un tiempo, claro sin hijos, es como una prueba de ver si la pareja en un tiempo son lo que son, nada de sueños. Si de veras el amor sobresale entonces no estaban equivocados. Para mi es ideal el vivir con la pareja un tiempo, creo que seria lo ideal antes de formalizar el matrimonio.

-eso significaría que esperas casarte algún día, aun teniendo miedo a perder aquella libertad prisionera que da la soltería

El ser humano no puede vivir solo siempre, necesita su complemento y equilibrar las emociones y los sentimientos. Eso hace que vivir en pareja te ayude a tener mejor equilibrio en tu vida. Además, el llamado a ser padre sale con los años, uno quiere formar una familia, ¿Quién no?


El blog de Iván.
El problema persiste y debo abandonar la conversación. Iván, tan generoso como sabe ser, acepta y se despide, me dice que mañana estará en línea, que pierda cuidado.
La noche siguiente corro a casa, luego de un día particularmente difícil, y espero encontrarlo. Me saluda al instante. Insisto con mis disculpas. Al final, tratando de no sentirme más avergonzado, continuamos.
No fue de casualidad: leía sus comentarios en el blog de mi amiga y en otros muchos a los que visitaba cada cierto tiempo. No lo fue porque me sentí atraído por la popularidad extraña de aquel escritor. Y ese escritor me enseñó que los límites simplemente no existían, que cada palabra podía formar, de hecho, una conciencia, una cuota de lucidez. Y ese “Iguanito”, como lo llaman por ahí y por allá, se hizo dueño de un espacio juvenil nuevo, acaso uno de los más innovadores de toda la red.
-"Iguanito blog" es un espacio cargado de comentarios y relatos tanto lucidos como irónicos, donde los lectores nos sentimos particularmente identificados. ¿Qué fue lo que te llevo a abrirlo?

Mi hermano Isaac, cuando escribía lo leíamos porque estaba en estados unidos y era una forma de ver su trabajo. Ahora lo sigue haciendo pero no es lo mismo de antes, ha cambiado mucho, su blog se ha vuelto más editorialista, no es de mi gusto, antes por lo menos me atraía más, pero el tiempo hace que cambie y el cambió. Su humor se ve reflejado en el blog de su hijo porque él lo escribe junto a su esposa, ese es el Isaac que conozco: leyendo el blog de su hijo. Isaac fue el que me hizo que abriera un blog, mi hermano menor.

-¿Pensaste en la popularidad y el cariño que esta decisión te daría en el futuro?

No, nunca. Solo quería saber que es lo que se siente tener un espacio propio. Puedo pensar que lo comparo con un diario, pero este no es íntimo, es algo que muchos leen; así que al compararlo con otros desarrolladores de paginas sociales, me gusta más este, me siento completo con el blog mas no con el hi5, ni el Facebook. Ninguna red social me gusta porque ponen fotos de una ficticia sociedad, ¿que no tienes amigos podrás tener mil?, pero ni sabes nada de él. Así que no me gusta ni el Twitter. El blog hace que tus ideas ,tus pensamientos sean leídos por muchos y te das cuenta que somos iguales a ti, inclusive no te sientes aminorado. Prefiero el blog porque me ha dado más satisfacciones, estoy contento con el.
“Fue un Nick nada mas, pero como no supe a primera instancia que nombre ponerle use mi Nick y así se quedo”

-Una curiosidad planteada con respeto: ¿por que el sobrenombre de "iguanito"? ¿De donde nació?

Este sobrenombre ya lo tengo explicado en mi blog, inclusive en mi perfil doy una explicación breve. Fue por una chica que pone apodos en ves de decir tu nombre, te pone un sobrenombre, y tuve problemas muchos problemas con ella porque no me gustan que me cambien el nombre. Hasta que un día me dijo Iguanito, pero en un tono cordial, amable y eso me provocó que me riera y sin querer lo acepté. Lo utilizo en mis nicks del mundo virtual, mas no en la vida real.

-Yo tengo esta teoría: todos somos escritores en potencia, algunos se atreven a desarrollarlo y otros simplemente lo ignoran. Escribir en un blog, y por estar en contacto con diferentes mentes y por ende opiniones, nos obliga a mejorar nuestra prosa. Piensas, a tu modo de ver las cosas, que te has vuelto un escritor.


No, para nada, no sé redactar bien, no tengo buena prosa. Soy muy malo, pero escribir y leer te ayuda en algo. Hay muchos blogs muy buenos y buenos escritores. No soy buen escritor.

-Sin embargo, siempre esta la necesidad de mejorar para el publico que espera tus relatos.

Si es cierto, solo que tengo que revisarlos varias veces antes de publicarlo: ortografía, redacción y volverlo a leer para ver si falta una coma, acento, ver si está bien redactado, todo eso antes de publicarlo.

-Siempre buscamos pretextos para justificar nuestra escandalosa inquietud por la narrativa o la lirica. ¿Cual podría ser el tuyo?

-Me comparo con otros blogs y me siento mal cuando publico. Esto me pasé en este festival, comparo mi escrito y veo el de otros y me siento chiquito, no tengo pretextos, tengo que mejorar y comprar un libro de redacción y leer más.

-Cuando Laura Gallego le pidieron una sugerencia para los que desean ser escritores ella contestó: lean mucho, lean tanto o más de lo que escriben. Solo así mejoraran.

Es cierto, solo hay que saber escoger la lectura que nos ayude a crecer y nos adentre en la lectura. Nuestra imaginación, visualización nos ayudara a crecer en nuestros pensamientos. Debemos interesarnos más en la lectura.


Regresando al tema anterior, para cerrar con broche de oro.

Iván es un entrevistado interesante. Piensa antes de contestar y procura responder sabiamente. No se hace problemas con mis preguntas, se deja llevar y solo seguimos adelante.
El tiempo ha pasado rápidamente. Es tarde y aun tengo muchas dudas al respecto de aquel conocido y desconocido escritor con sobrenombre animal. Sé no debo dejarme llevar por pasiones, pero no logro evitarlo. Si, de todas formas, Iván nos demostró que sus experiencias estaban a nuestro libre entendimiento –y el mío aprisionaba una serie de preguntas que no dejaría al margen, aunque a Iván guste o no-.

-Nos mencionaste, tratando de regresar un poco al tema anterior, de un cariño por una mujer que probablemente yo conozco, se debe acaso a Dayan, autora del blog "Kasa de Papel"

A ella la conozco pero no es ella, es Ann y su blog es “Me dijeron el otro día”. Con Dann platico casi a diario en el Messenger. Danna, bueno Dayan, la considero mi amiga. Tengo muchas amigas, eso me gusta del blog.

-¿Cual es tu relación con Ann?

Eso no me gustaría contestarte

-Es, digamos, amor

Si.

-¿Son novios?

Te digo que no responderé a eso.

-Es Ann la mujer que mencionaste en tu relato para el último festival, la del mejor beso de tu vida.

No. Creo que te estas desviando, son cosas personales.

-Vargas Llosa dijo una vez que cuando narramos una parte de nuestra vida, sin insinuar una autobiografía, deja de ser nuestra y empieza a ser de los lectores.

Pero yo no quiero contarla. Que lo averigüen por si solos.

-¿Es una blogger del festival?

¿Lo del beso? No, si leíste bien fue una experiencia en mi juventud. Minerva fue mi primera novia.

-cuando fuiste interrogado por el mismo relato, la mencionaste como tu ángel, y confirmabas estar esperando su decisión, pero que si no era ese el caso te daba igual, aunque esperabas una respuesta positiva porque necesitas una pareja, que es un anhelo. Se trata de Minerva, tu primera novia, o Ann.

No confundas. Minerva es una chica que fue mi novia, ahora es otro tiempo y no quiero caer en decirte lo que siento y pienso pues son cosas que no te diré ni te contaré. En el blog han salido nuestras relaciones de ella y yo. No estoy en posición de contar nada de lo nuestro además la respeto, no te lo contare.

-Hasta ahora, Iván, tenemos claro dos cosas: Minerva no es la mujer que te refieres en el post; Ann tampoco, por mantenerte al margen de contestar una pregunta sugerente al amor. Si tu unión con Ann es amor, vale no profundizar mi pregunta, pero no escaparte.

Te estás pasando, creo que terminamos.

-¿Es Dayan?

Tú quieres resolver otra cosa, esa ya no es entrevista, tú quieres saber de Dayan.

-Mi necesidad es la necesidad de la información. Puedo apostar que muchos de tus lectores están interesados en conocer la identidad de aquella persona. No podemos escribir sobre nuestra vida y querer no ser cuestionados por ello.

Si no hay más preguntas me retiro. No me gustó, disculpa.


Le agradezco, le digo que es muy amable. Luego, con todo el cariño y respeto que me salen de las entrañas, le doy un consejo: no esperes no ser interrogado por tu vida si la haces pública. Me dice parezco periodista de chismes, que mis intenciones eran otras. Quiero explicarle que no soy ni periodista ni tengo intenciones, pero Iván huye, me deja colgado, y muestra una actitud poco tolerante ante una opinión libre y sincera.

Le digo unas cosas tanto a él como a otros que han estado especulando:
No soy periodista. Soy, a penas, un escritor precoz y poco talentoso. No espero caerle bien a nadie. La sinceridad y la libre opinión, lamentablemente, en muchas oportunidades suele ser traducida a crueldad y maldad.
De esto estoy seguro. Y eso me hizo saber Abril en un mail que me hizo llegar, negándose a participar en mi blog por tener intercambios de opiniones conmigo. Y no se dio cuenta que estaba de su lado. Pero acepto y respeto la decisión de la señorita, así como la de ustedes – que jamás he intentado cuestionarlas directamente o menospreciarlas, aunque, eso si, me canse cierta melosidad interesada de ciertos visitantes que ahora esperan siga agradeciendo premios que no merezco-.
Gracias, Iván. Gracias a tu “Iguanito blog”. Estoy de tu lado, no es nada personal, compadre, tenlo claro.

miércoles, noviembre 18, 2009

Festival Swingers




El festival Swingers acaba de empezar, es tiempo, entonces, de desempolvar nuestros mejores trapos y alistarnos para la rumba. Una rumba con olor a sexo, a inocencia, pasión, amor, primera vez. Una rumba con los ánimos listos y dispuestos para darle al baile hasta el amanecer, hasta que mamá timbre el celular y se canse de esperar el regreso a casa–un regreso que no pasará porque la estoy pasando de la san puta madre-. Hoy comenzamos, señores, a ver si nos dejamos de mimos y bailamos pegaditos, que todos los escritores con tres pares de cojones participantes esperan a por ustedes y sus sabias declaraciones de amor y sabiduría. A ver si este mes, dejo el porno.

En breve les estare haciendo llegar un relato del blog participante. Aquella chica lista, calienta motores, cual cenicienta, antes de entrar a escena y robarse el show y las miradas de las hermanastras más feas y, obviamente, del príncipe azul –que no soy yo, miren que a las justas llego a bufón- .

Por ahora les dejo el link de mi participación en “Niu girls on the blog” que fue aceptado con amabilidad y cariño por Ru.
Saludos a todos.

http://niugirlsontheblog.blogspot.com/2009/11/alinka-by-alexander-del-blog-ahora-que.html

Por cierto, ya sé que se mueren de ganas de saber a quien tendré de visitante. Puess nones, no les digo hasta que esté lista. Pero les puedo decir una cosa: “Ahora qué hago?” no volverá
a ser el mismo.
Un abrazo.

sábado, noviembre 14, 2009

Nací jodido


Nací jodido, un 14 de diciembre de 1989 en una clínica de San Isidro, a las 6 de la mañana –según la conclusión que pude llegar producto de diferentes comentarios, que en su inmensa mayoría eran familiares, y en minoría vecinos chismosos, amigos de la familia, viejas amistades y otros innombrables-. Nací jodido porque nací peruano. De eso hace no mucho tiempo. Perú aún sufría y padecía atentados terroristas en un gobierno corrupto del aquel entonces presidente buen mozo y –según fuentes dignas de fiar- loco por tantos medicamentos, loco de tanto poder, loco de locura, y loco por quien sabe cuantas vulgaridades más. Nací jodido y además hombre. Y un hombre de baja estatura y cabeza gigante, con los cabellos en punta y ojos almendrados, con una inteligencia promedio y unas inesperadas ganas de leer cuanta revista porno y novelitas subidas de tono tuviera entre sus manitas infantiles. Nací y ya esta, así son las cosas: uno no puede escoger absolutamente nada previo a su nacimiento y por ende debe aguantarse como sepa las consecuencias de aquellas decisiones arbitrarias.
Si lo pienso con cuidado –cosa que es difícil en la situación en la que ando de un tiempo a esta parte- ser peruano no es del todo malo. A ver, a ver... Alexito, que andas escribiendo, si tú repites a cuanta persona te pregunte que ser peruano es un castigo divino, una condena, una cruz que llevas y de la cual, por más que desees o intentes ignorar, no puedes escapar. Si, efectivamente, dije que no puede ser tan malo. Veamos por que:
Perú es un país rico culturalmente, con un pasado histórico digno de narrar. Estamos muy por encima que otro países en gastronomía, somos uno de los primeros países con más platos típicos del mundo. Si, por ejemplo, te cansaste de frituras, tienes diferentes alternativas. Si deseas comer un plato diferente –sopa, segundo y postre- cada día, tendrías, por lo menos, tres años de platos típicos servidas en la mesa de tu casa. El pisco, licor de bandera rojiblanca, es apreciado y solicitado por los más finos paladares del mundo. Tenemos los recursos naturales suficientes para mantener a cualquier país vecino. Somos dueños de distintos paisajes tropicales. En Perú no existe el frío o el calor: cada departamento tiene un clima diferente al otro. Perú ha visto nacer escritores y poetas de la talla de Cesar Vallejo, Mariano Melgar, Mario Vargas Llosa, Julio Ramón Ribeyro, Arguedas, Bryce Echenique, Alonso Cueto, y un largo etcétera y etcétera. Perú es cuna de pensadores, de poetas, de intelectuales, de libres pensadores. Nuestra música es viva, ágil, lista, llama a la reflexión y al canto, a la vida y la muerte, al amor y el odio. Somos el país de los incas, herederos de su fortaleza, inspirados en el coraje de quienes sufrieron la opresión española. Somos un país de supervivientes, y esto solo terminó por fortalecernos, por enseñarnos que ante la adversidad aun nos queda el apoyo de quien está a nuestro lado, de quienes nos aman, de quienes saben que la única manera lógica de salir adelante es enfrentando los temores y atreverse a más. Perú es eso y muchas otras cosas más.
Perú es también, valgan verdades, el país de las combis asesinas y los cobradores borrachosos e ignorantes –para los que no sepan que es combi ni cobradores, les pongo un simple ejemplo: imagínense una línea de transportes pequeña, poco más grande que una camioneta, con una tipo de mediana estatura cobrando pasajes. Imagínate viajando en ellas, apretada, siendo toqueteada por hombres con olor a sobaco y con el cuerpo inclinado, cual jorobado, por el poco espacio que hay en estas líneas-. Es el país de los politiqueros, de la “roba luz”, de drogadictos y pandilleros, de barras bravas y extorsionadores. Es el país de las razas, de los colores, de los sabores. Hay blancos, negros, chinos, mestizos, amarillos, rosados, y todos los colores que le imagines a una persona. Es el país de los lectores de horóscopo, de condorito, de caricaturas. Es el país de los pobres y los ricos. Es el país de todo y de nada. Es el país del champancito, hermanito, porfavorcito pe. Es el país de las jeringas, causita, manyas, cinta o nica. Es el país de los enanos, de los gigantes, de las brujas y los hechiceros. Perú es el país de cualquier extranjero, de cualquier hombre o mujer con dólares en el bolsillo. Es el país que inclina su rostro ante un cuerpo europeo, ante un cuerpo asiático, ante un cuerpo que no sea originario de su tierra. Es el país del “no lo sé”, “no me contaron pe”, “desconozco mayormente, papá”, “no computo”, “no manyo”, “no me digas ni miel que toy azangaro”. El país donde si quieres ser escritor estás jodido. Donde escribes mejor cuando estás lejos. Donde si tienes la suerte que algún peruano te lea, ese peruano terminara por etiquetar tu obra como nefasta, como horrorosa, como poco creativa. Y que se puede esperar en un país donde –según lo que afirmó el genial columnista Andrés “La ortiga” Bedoya- la inmensa mayoría no entiende lo que lee.
Entre lo bueno y malo de ser peruano, puestos a balanza, termina ganando, por goleada, lo malo. Y aunque mamá diga que mi problema está en que no entrego mi alma a cristo, nuestro señor, y papá piense en mandarme al ejército a servir a la patria, yo sigo pensando que la vida me jodió desde que nací, y que ahora me toca acostumbrarme, a rendirme a sus brazos.
Así van las cosas. Y eso es solo Perú. Ahora, no me hagan empezar con Lima. Aunque, ahora que lo pienso, sería un buen tema para una futura entrada. En fin.
Saludos, señores.

martes, noviembre 10, 2009

El loco

A "vuelo de hada", porque me acompañes, ahora, mañana y siempre, en mi erterna locura .











Efectivamente, estoy completa e irremediablemente loco. El proceso, como tantos otros, fue largo, pero a paso seguro. Recuerdo, en realidad, muy poco de eso. Sin embargo, trataré de darles una idea –como para entrar en calor-.






Es sábado por la noche. Frente al ordenador leo comentarios y blogs amigos. El día anterior me había tomado la licencia –al fin- de escribir una historia un tanto subida de tono, con todo lo necesario para hacer de la lectura una de las peores, una que joda hasta los cojones, una que sonroja e inhiba, una que nadie quiera volver a leer por grosera, estúpida y homofóbica. La tarea, al parecer, me había resultado muy buena, tanto que, a las pocas horas, ya tenía las respuestas que necesitaba para volver a escribir algo por el estilo. Y es que, lectores, es menester polemizar, joder, recordar que blanco y negro no es lo mío, que la vida esta llena de todo un poco, que soy perucho y a mucha honra señores, y de todas formas –ya lo había dicho el siempre humorista y carismático Jaime Bayly- una novela que no molesta a alguien no es buena. Y entonces la locura llegó, y era pequeña, fea, con una cabeza gigante, y se parecía a mí. Pero mis amigos bloggers no entendían –o se habían olvidado- que mi paso por este mundo no significaba presentarme tal cual soy, que mis cuentos eran sacados de una parte morbosa, lujuriosa y encabronada con la vida, de mi mente adolescente. Prefirieron encontrarme en cada línea –y no los culpo, algo por el estilo debe tener uno de los dueños de un premio a la honestidad, mismo premio que ahora hago gala por no callarme absolutamente nada- y calificaron –en tono bromista o sarcástico o pesimista- la historia como homofóbica, con términos poco agradables a sus oídos inmaculados. Olvidaron que existen diferentes técnicas narrativas para contar una u otra cosa, que eso no implica compartir los pensamientos y emociones de cada personaje, que por más que el protagonista sea asesino y lo cuente en primera persona tendría que involucrar al escritor en eso. De todas formas, y esto lo saben los que prosan narrativa, uno no es dueño de sus dedos cuando una historia se desarrolla, uno es simple objeto de lo que sale de aquel lugar. Simple y sencillo.



Iba en la locura.



La locura –mi locura- llega sin anunciarse y se apodera de mí. Hasta esos momentos había intentado escapar, no obedecerla, hacer de cuentas que –según como me aclararon por ahí- era un chico absolutamente normal –que solo hacia falta verme en el espejo-, y por la salud armoniosa del espacio con titulo interrogativo tomar algunas pastillitas que mantuvieran la cordura seria la solución. Pero ustedes ya saben como es todo ese rollo de auto medicarse, y conocen el valor que poseo para esas clases de situaciones, y mejor no reflexiono porque si no me jodo todavía más; y decido, con los brazos extendidos, caer, hacerme preso de la locura, volverme amo y señor de sus pensamientos, decir lo que me salgan de los cojones aunque esto haga llorar al más beato de los lectores, y que si me da la gana de escribir dios con minúscula lo haría porque, al fin y al cabo, los locos hacemos eso: andamos en pelotas y nos bañamos en los ríos si queremos o con nuestra saliva si alcanza el tiempo y comemos arroz quemado si no hay otra cosa. Los locos estamos libres de la rutina, de la necesidad de ser amados, de ir tras una misma línea, de madurar. Los locos nos hacemos cinco pajas diarias y ya está. Los locos somos locos porque la vida nos hizo así. Los locos no nacimos locos, nacemos feos, incomprendidos, cabezones, enanos, escritores, pajeros, y terminamos locos por todo eso. Los locos somos premiados por nuestra loca honestidad, a los locos no nos leen por ser locos, y solo los que están casi tan locos como nosotros se atreven a pasar y dejar comentarios y decir que somos geniales –aunque, en su mayoría, piensen lo contrario-, que nuestro blog seria menos loco si quisiéramos pero si no queremos también, es nuestro problema. Los locos nos graduamos, con maestría, en el noble oficio de la locura y la autodestrucción, y vemos, con sonoras carcajadas, el éxito de los cuerdos que se preguntan una y otra y otra y otra vez ¿Dónde carajo está el amor? ¿Dónde coño se esconde mi alma gemela? ¿Por qué soy como soy? ¿La vida es tan mala? Les contaré mi primerisisisisima vez. Los locos estamos libres, como ya lo mencioné, de todo eso y por eso fracasamos, por eso escribimos cuentitos homosexuales y homofóbicos y renegamos contra un dios con minúscula y un diablo que no hace más que joder y joder y joder y perder y perder y seguir perdiendo. Los locos lo somos y qué mierda. A los locos nos leen los locos. A los locos se le da la gana de mentarle la madre a sus lectores hipócritas y ya. A los locos, señoras y señores, les importa tres pepinos quien se ofenda en el camino, porque, tal vez, esos tienen algo, o mucho, de locos también.



Hasta la próxima (si es que la hay).

domingo, noviembre 08, 2009

Manual de autoayuda (peligro)


Me molesta pensar que, sin pretenderlo, caigo en lo repetitivo y superfluo, en lo políticamente correcto, en lo dignamente aceptable. Y escribir de verdad pasa a otro plano e intento, sin mucho éxito, reflexionar sobre lo cruel y despiadada que ha sido la vida conmigo –en caso ‘vida’ se tome en cuenta con diecinueve años- , y de lo mucho que deseo salir del Perú, y otro tanto de sexo y otro poco de teta, poto, y vagina. Fácil. Tan fácil como relatar una estúpida anécdota, ponerle la cuota adecuada, y esperar la respuesta de los lectores que, tan impredecibles como saben ser, y sin siquiera terminar o empezar o llegar a la mitad del texto, te halagan, te miman, te incentivan –eres el mejor, Alexito, sigue escribiendo; no te detengas, me encantas; tu blog es lo máximo; tienes una mente maravillosa; eres un ángel, un encanto, un amor, un dios- y luego sombrean sus palabras, le hacen clic a otro blog, y pegan, verifican, cuidadosamente, que nada los delate, que todos los detalles estén finamente cuadrados. Aunque, vale reconocer, también hay los que leen. Pero, señores, cuantos de nosotros entran a internet a leer un texto de cuatro, cinco o seis páginas. ¡NO!, ni hablar; se va el tiempo, mucha flojera, y no me manden a leer tanto que no estoy en la facultad ni es un puto examen de filosofía. Y, cual imbécil total, el blogger se cree las palabras y contesta los comentarios, y entonces su blog se vuelve el paraíso de la buena onda y una orgia perpetua de buenas intenciones y amistad total, y cariñitos y quien sabe cuantas cosas más –y esto no lo sé porque mi blog, como se pueden haber dado cuenta, no goza de una popularidad generosa-.

Okey. Esto no es un post contra los lectores ni los estúpidos –como yo- que se creen los comentarios. Se trata, en realidad, de una molestia que sufro en la cien, en la boca del estomago, por debajo de los testículos –oh, dios, escribió “testículos”. Hereje, blasfemo, homofóbico, hijo de Satanás, anticristo- . Se trata, para ir al grano, que me molesta pensar que me vuelvo un puto escritor populacho, del pueblo, de ustedes y de ellos, de los que quieren caer bien porque –al fin y al cabo- terminaran, tal vez, comprando sus novelitas y leerán en su blog sus poemitas sobre el amor, la vida, y las experiencias. Me da nauseas. Pero vomitaré en quince minutos. Odio, entonces, pensar que me vuelvo un escritor de aquellos que publican manuales de autoayuda. Si, si, esos. Y no me miren así que los conozco tan bien porque he leído decenas de esos libros –algunos en el colegio y otros porque mamá o algún tío despistado me prefería leyendo algo de superación personal-. Y, créanme, son muchos. Y de todos he aprendido unas cuantas cosillas que pasaré a explicar, para serle fiel a mi nueva vocación, para no decepcionarlos, porque si todo el mundo escribe sus reflexiones y se pregunta siempre lo mismo y añora su infancia y llora por amor y se da cuenta que nació para vivir y no para sentirse muerto cuando todavía tiene una vida por delante. Permítanme que vomite y regreso.


Punto 1:
Aprendí que los manuales de autoayuda, en su inmensa mayoría, lo escriben viejos con el suficiente dinero para sentarse frente a la laptop y contar su triste experiencia de una niñez pobre en algún barrio de algún pueblito en algún país tercermundista, y una madre prostituta y un padre alcohólico y drogadicto –y esto ultimo no puede es necesariamente literal, pero es muy parecido-


Punto 2:
Señores, por un demonio, acaso necesitan que un viejo panzón embutido en Armani y con el auto del año en la cochera les diga que la vida se ha hecho para pelearla, para aprender de las adversidades, para no darse por vencido, para pensar antes de actuar, para no ser tan tarados cuando la fatalidad tocó nuestra puta puerta y ahora yace, con las manos en los cojones, sentada el sofá de cuero y jugando con la computadora. Se necesita leer las experiencias y los consejos de alguien para tener claro que la mediocridad nos llevará a esa clase de vida y el pensar en alto y seguir por ese camino terminará siendo la única salida lógica. Se necesita que te restrieguen en la cara que tu vida es patética, que en el amor te va mal porque no lo entregas todo, que no tienes dinero porque prefieres callar antes que dar tu opinión. Se necesita leer los consejos de un imbécil millonario para ser, algún día, si papa lindo y la virgentisima recontra virgen María lo permiten, otro imbécil millonario que, al igual que esos, hablen lo bien que les fue. ¿Ustedes si?... okey, no pienso cambiar la opinión de nadie, no escribo manuales de auto ayuda.


Punto 3:
“Como satisfacer a tu pareja sexualmente”; “Siete cómodos pasos para llegar al éxito”; “Chocolate caliente para el alma de los adolescentes”; “La (puta) vaca”; “El manual del inteligente”; “Entre la razón y la discordia”; “El secreto”; “El secreto (volumen extendido, dos videos y un cd de regalo)”; “Lectura rápida: la realidad de las cosas”; “El matrimonio”; “Como llevar una vida matrimonial estable”; “Educando a nuestros hijos”…
¿Algo más?


Punto 4:
Cuando la calidad narrativa se deja a un lado y la estabilidad económica va de viento en popa nace la necesidad de transferir, cual hijo de nuestro señor, aquel conocimiento a los más débiles, porque tal vez, de esa manera, alguien podría beneficiarse. Si, eso haré. Y, como tengo dinero y una prospera empresa, las editoriales se pelearan por mí. Planeta, Alfaguara, Seix Barral, y demás estarán encantados en publicar mi obra, que fue hecha con todo el amor del mundo para los pobres infelices que reflexionan y reflexionan y siguen reflexionando y no saben qué hacer luego. Oh, por supuesto, tener las influencias que tengo ayudara.
Mi manual de autoayuda termina siendo, gracias a la política del dinero llama al dinero, un éxito rotundo. De todas formas, siempre están los que se cansan de leer las caricaturas y el horóscopo en los periódicos, y para pasar por intelectuales –aunque esto no sea posible con La guerra y la paz entre las manos-, leen manuales de autoayuda.


Okey. Esos son mis puntos de vista. Tengo más, pero ya sé que a ustedes no les gustan los textos amplios –Oh, Alex, muy bien tu blog pero me aburre que sean tan largo ¿por qué no reflexionas? Quizá ahora tendrías doscientos o trescientos seguidores- .
Aunque, ahora que lo pienso, voy a aprovechar la oportunidad para dejar en claro tres cosas:

Uno:
Por un demonio, no se tomen todos mis relatos como un asunto personal. Recuerden: escribo ficciones!!.. ficcioness!!!... no soy homofóbico, no creo en el diablo, no creo en dios, tampoco, no y no y no y no!..

Dos:
Si critican, al menos lean.

Tres:
Para tener paz, amor y felicidad, otras tres cosas: coman sano, defequen bien y tiren como mierda.

Un abrazo.

viernes, noviembre 06, 2009



Conocí a pata de loro una tarde de verano en la playa La Herradura, en 1998. No estaba solo, lo acompañaba Luis Franco. Pero en ese entonces no sabía quien era Luis Franco ni mucho menos pata de loro, salvo que andaban siempre juntos y estudiaban periodismo audiovisual en alguna universidad limeña. Erika, siempre tan conversadora, me había hablado de ellos durante toda esa semana, asegurándome que eran súper buena gente y que serian la mejor compañía en aquella playa chorrillana. Para no discutir con mi amiga acepté la invitación. Llegaron dos horas más tarde, riéndose, empujándose en ocasiones, con una lata de cerveza cada uno en las manos. Comimos ceviche y tomamos mientras departíamos de ningún tema en especial –o al menos es eso lo que recuerdo-. Por la noche visitamos una discoteca en Barranco. Acompañamos a Erika hasta su casa y, a pesar de mi insistencia, ambos amigos me dejaron en la mía, no sin antes obligarme a prometerles que nos volveríamos a ver lo antes posible. Resignado, y porque quería darme una ducha lo más pronto posible, les dije ya, pero está vez yo escojo el sitio. Como quieras, brother, me contestó pata de loro, formando una media sonrisa en sus labios mientras Luis Franco sostenía su mano sobre la mía y parecía no querer dejarla ir.

No voy a aburrirlos con peroratas sobre lo mucho que nos divertimos o a donde íbamos cada vez que salimos. No lo considero importante, ahora que ha pasado mucho tiempo y ya no tengo dieciocho años, ni ellos veinte. Sin embargo, lo primordial de todo fue que pata de loro y yo nos volvimos íntimos. Compartíamos ciertas ocurrencias: nos gustaban los videojuegos y las salas de billar, escuchar punk a todo el volumen posible y asistir a conciertos todo el tiempo que nos sea permitido -que era muy poco, valgan verdades-. Respecto a Luis Franco, su presencia, por lo general, resultaba molesta, miraba mi amistad con su amigo como un grave peligro del que debía encargarse como fuera, pues, pienso yo, le quitaría a pata de loro en el momento menos indicado. Una noche se lo hice saber a pata de loro. No le hagas caso al flaco, es un loco de mierda, me aseguró. No tengo broncas con él ni nada en su contra, compadre, pero que no me esté mirando así, ya parece tu hembrita. Soltamos una carcajada y seguimos con nuestras cervezas y buscando una buena mesa para jugar. Después de todo, Luis Franco había sido su amigo desde mucho antes que yo aparezca.

Se conocieron en secundaria, me contó un día, jugaban futbol juntos y asistían a bulines cada fin de semana –antes, al menos, que yo lo conociera-. Tenían planes de alquilar un departamento de solteros y tirar con todas las chicas que pudieran –y no eran pocas, porque, y lo suelto al paso, pata de loro y Luis Franco tenían una belleza misteriosa y un talento innato para conversar-; compartieron momentos difíciles y por ende llevaban una amistad profunda, casi al extremo que uno le había prometido al otro ser el padrino de sus primogénitos y –si en caso fueran hombres- llevar sus respectivos nombres. En el colegio peleaban mucho porque a pata de loro lo molestaban por tener una pierna más delgada que la otra, un defecto físico con el que había nacido y por más que le dedicaba largas horas de la mañana ejercitándola no engordaba ni tomaba forma y en cambio su cuerpo y la pierna buena se anchaban atléticamente; qué mierda, así tiro rico, brother.

Efectivamente, así tiraba rico pero ahora con mi compañía y que, según aseguraba, era de la san puta madre. Visitábamos bulines e íbamos a diferentes playas a bañarnos un rato y ver que mujer podríamos llevarnos esa noche a nuestras camas. Me ayudó con mi examen de admisión a San Marcos y cuando le anuncié mi ingreso corrimos a emborracharnos a una discoteca en el bulevar de Los Olivos sin invitar a Luis Franco y su cara de perra celosa. Era mejor andar sin él porque cuando tenía esa mala suerte imponía su presencia a cualquier precio, dejándome incomodo y haciendo morir de risa a pata de loro, que tomaba la actitud de su amigo como una digna muestra de amistad. Afortunadamente esa noche no nos acompañó.

Recibí una llamada de Luis Franco dos días después, me preguntaba a donde habíamos ido y hasta qué hora estuvimos fuera. Por qué, le pregunté. Dime nada más. Contesta primero. Porque su mamá me timbró muchas veces para averiguar sobre su hijo, obvio le dije que no sabía nada de él y que seguro estaba con su nuevo amigo en algún puterio. Qué gracioso, imposible que le hayas dicho eso. Responde mi pregunta. Pregúntale a pata de loro. Dímelo tú. No me da la gana. Entonces vete a la mierda, me dijo. Quise callarme pero no pude, ese patita había llegado demasiado lejos y estaba en la obligación de hacérselo saber antes que vaya por un rumbo diferente: vete tú a la mierda, marica de porquería. Marica será tu papá. Cuidado con lo que hablas, le advertí. Hablo lo que quiera. Tanta huevada porque salgo con pata de loro, ni que fuera tu marido. Pues lo es, imbécil, es mi marido. Entonces me colgó.

Definitivamente no me quedaría con la duda encima y mi amigo tenia derecho a estar al tanto de las ocurrencias de Luis Franco. Se lo conté una mañana en el billar. Dice que eres su chico, que salen juntos y que te acuestas con él, le dije. Eso te dijo, me hizo jurar. Salimos del billar y tomamos un taxi a casa de Luis franco. Vivía con su abuela en una casita de La Victoria. Tocamos. Luis Franco salió al poco tiempo, rojo como un tomate, pensando, quizá, que yo había ido con el chisme y que ahora le tocaba una buena paliza por andar hablando mentiras. Sin embargo, me sorprendió y nos saludó como si nada hubiera pasado. Deja de decir estupideces, le dijo pata de loro, formando un puño junto a su cara. Luis Franco me miró y quiso decir algo pero se contuvo para seguir escuchando como su viejo amigo le advertía andarse con cuidado, que a pesar que vayan a ser compadres no le da derecho de andar mintiendo. Lo siguiente me sorprendió al extremo. Le cogió el rostro a pata de loro y le dio un beso en los labios. Mi amigo, indignado, le dio un par de golpes certeros en la cara y, ensangrentado, continuó con un rodillazo en los testículos que le hizo voltear los ojos a Luis Franco. Para esta parte cerré los míos un segundo y luego traté de calmar a la fiera de pata de loro. Pero era imposible, estaba poseído por el demonio, pronunciaba insultos mientras desfiguraba la inmaculada cara de su viejo amigo. Una vez su tarea se hubo finalizada fuimos a su casa y tomamos unas cervezas hasta que, a media noche, me dijo que debía ir a ver a su mamá, que estaba enferma. Me dejó en mi casa, soltando un eructo, mascullando el nombre de su ex amigo, entrecerrando los ojos.

Como era de esperarse yo no estaba para nada apenado por la paliza de la noche anterior. Me enteré, unas semanas después en boca de Erika, que le habían hecho algunos puntos y que paraba en su casa todo el día, que había dejado de ir a la universidad, que la llamaba siempre para que vaya a visitarlo, a verlo llorar, a escuchar sus penas de amor. Es homosexual, pregunté. Si, me dijo Erika. Fue pareja de pata de loro. No lo sé. Tú lo sabes. No te voy a contar. No lo hizo, efectivamente, y no me quedaría con las dudas, le pregunté a pata de loro pero él prefirió mirar el LCD y tratar de ganarme en Crash Car, tarea que le resultaba siempre esquiva. Ya no importaba porque pata de loro paraba conmigo de arriba abajo. Por más que lo mirase por donde lo mirase me parecía irreal creer que mi amigo fuera marica: tan alto, atlético, rudo, pajero, cachero, borracho y mujeriego, era imposible creer que tenía otras preferencias y, peor aun, que tuvo una aventura amorosa con su ex mejor amigo. Aunque uno nunca sabe, digo yo. Luis Franco, en cambio, si llevaba todas esas apariencias: tan bajito, blanquito, suavecito, delicado él, preocupado por su ropa y su cabello, interesado en música de maricones e incapaz de mirarle el trasero a una buena hembra. Ese si era de todas formas. Igual no preguntaría por el bien de mis cervezas.

El tiempo pasa rápido, y ahora que estoy viejo me doy cuenta de ello, tanto es así que cuando estuve a punto de graduarme y me vi en el espejo no era el mismo. Había quedado atrás todos esos años de putas y marihuana, de playas y billar. Salía con la secretaria más linda de toda lima y tiraba duro y parejo con ella en mi nuevo departamento en Surco. Pata de loro iba a visitarme cada vez que podía y yo lo aceptaba porque era de esperarse cuando se tiene tanto trabajo encima. Nunca hablamos de Luis Franco. Es más, había olvidado su rostro completamente. Por eso me sorprendí cuando abrí mi puerta y él estaba ahí. Quien eres, quise saber. Luis Franco, te acuerdas de mí. Me quede helado. Puedo pasar, me dijo. No podía ser descortés, no eran los principios que había aprendido en el colegio católico. Lo invité a sentarse y hasta le ofrecí unas cervezas o un refresco, lo que desee. No, gracias. Yo si necesito una chela, por el feliz reencuentro, mentí. Caminé a mi cocina, alcé la voz para preguntarle cómo era que conocía mi nueva casa. Sin embargo, Luis Franco estaba a mi lado, mirándome, con los ojos bien abiertos, queriendo decirme algo que no podía ni se atrevía a decir. Saqué mi lata de la nevera y él me esperaba detrás de la puerta, cuando la cerré me sobresalte, qué demonios, hubiera dicho si no se adelantaba y me daba un puñete en la nariz. Agarré con ambas manos mi ensangrentada nariz. Iba a sacarle la mugre por faltoso, pero Luis Franco ya estaba encima mío repartiendo golpes a diestra y siniestra, gritando una serie de insultos que no entendía porque estaba preocupado en salir vivo de aquella contienda. Cogió unos platos y los rompió sobre mi cabeza. Sintiendo la sangre correr por mi mejilla cerré los ojos, rendido, estaba perdido. Arrastró mi debilitado cuerpo a la cama de dos plazas que había adquirido la semana anterior y donde le había hecho el amor a mi novia secretaria. Una vez echado, traté de reaccionar. Luis Franco, ese marica de porquería, me golpeó de nuevo en la herida y no le importó que la sangre simplemente corriera. Se sentó sobre mi vientre, besando mi cuello, mis labios, mi pecho ensangrentado. Arrancó cada una de mis ropas, golpeándome siempre para no recuperar las fuerzas. Volvió mi cuerpo de espaldas. Sentí su sexo erecto sobre mis nalgas, jugaba con ellas, parecía querer penetrarlas en cualquier puto momento. Entonces hizo caso a sus instintos y penetró mi trasero, sin contemplaciones, en venganza por quitarle a su chico atlético, en revancha por la paliza que éste le había dado varios años antes, y se hizo de mí como le dio la gana, como si mis posaderas hubieran sido creadas para saciar su hambre de sexo y venganza. Una vez terminó, lo sacó y se masturbó sobre mí. Sentí aquel líquido blancuzco y pegajoso correr por mi espalda, lo que antes había hecho con las mujeres, y entonces supe que estaba condenado a morir en ese lugar, sodomizado por aquel hombre vengativo.

Mi novia me encontró tirado en la cama casi dos horas después, lleno de sangre, con el culo abierto. No preguntó, llamó a una ambulancia. Estuve cuatro días internado y cuando la policía me preguntó le dije que no conocía el rostro del delincuente. Lo tomaron como mentira pero como no había denuncia porque yo me negaba y no había robado nada, dejaron que me fuera. Les di una buena cantidad de dinero con la promesa de no comentarlo con nadie. Le hice jurar a mi novia que no abriera nunca la boca. Y cuando pata de loro quiso saber, le dije que se fuera a la misma mierda, que nuestra puta amistad había terminado y que si me volvía a buscar le rompería el culo, por cabro y mentiroso, quizá también para hacerle sentir que tan duro era.
Casi recuperado paseaba, de la mano de mi novia, por el Jockey Plaza, a alguna tienda para comprar algunas cosas para la casa. Nos sentamos en el Starbucks a tomar un café. Ella había hecho voto de silencio sobre mi problema. Yo soñaba todos los días con el rostro erotizado de mi agresor. Quería verlo, no para pegarle, simplemente le preguntaría por qué yo y no pata de loro. Necesitaba la respuesta. Y, lo que es la vida de mierda, la respuesta entró con otro hombre a la misma cafetería. Lo vi hablando de lo más alegre a unas mesas de la mía. Era lógico que mi novia no supiera quien era y por eso me preguntó qué amigo cuando le dije que necesitaba saludar a uno. Me paré a su lado. Luis Franco me miró, boquiabierto, unos segundos, creyendo que tal vez me había gustado y venía a pedirle más. Sin embargo, saqué mis llaves del bolsillo y le incrusté una en uno de sus ojos verdes. Escuchaba a las personas gritar, a su chico marica sollozar por mi acto vandálico. Y antes que alguien reaccionara lo estrangulé con mis propias manos. Estamos a mano, marica de mierda, fue lo último que dije.

Saben una cosa: la cárcel no es tan mala, al menos acá yo soy el que sodomiza, y siempre, claro está, en nombre de pata de loro, Luis Franco y mi ex novia secretaria.