jueves, enero 17, 2013

Pereza



Pereza (En latín, acedia)
''Ahora es preciso que te despereces —dijo el maestro—, pues que andando en plumas no se consigue fama, ni entre colchas''.  Dante  Alighieri en la Divina Comedia.
  

El cielo me está mirando. Es de noche, no hay estrellas. La luna ha desaparecido.

¿Alguna vez me escuchaste quejando? ¿Alguna vez fui a buscarte para pedir ayuda? Si acaso moría disfrutaba de la resurrección. Si acaso caía lloraba en silencio y seguía adelante. 

Cómo puedo entonces sentirme culpable o triste o solo si cuando salí a  buscar vida no lo hice por necesidad ni nostalgia, sino porque quería hacerlo, porque esa mañana o tarde o noche no se me ocurrió más que recordar que respiro y me tengo una deuda pendiente. Qué importa si olvidé las tareas, si las dejé de lado, si dediqué tiempo a dormir y ver animes. ¿Acaso fui a buscarte para pedir consuelo? ¿Acaso alce mi voz para que la escucharas?

No hay nadie en casa. Mamá se fue. Papá no volverá. 

Parece que estar solo esta bien.  

Un cigarro, música y mis pensamientos. 

Una copa de ron con Coca-Cola, y millones de imágenes que vuelan sobre mis ojos mientras se hacen con la ternura que sentí y perdí los años en los que enamorado anduve.

Las metas que tracé y los trabajos que acepté. Fotografías que no buscaré y llamadas que no haré  

El teléfono que no sonó.

Esa maldita dulzura clavada en el corazón. 

El rechazo. 

Las líneas que no crucé. La casa que no compraré. Los libros que nunca leeré.  Los saludos que me guardé.

Los besos que nunca di. Los viajes que viví en sueños que nunca recordaré. 

La bilis en la garganta. Las palabras que sobran. 

Los te amo que no escupí. Los años de rechazo. 

La desgana. El conformismo. La mierda al cuadrado. 

La basura que no saqué. La cama que no tendí. 

Los ejercicios que no hice. Las palabras que no dije. 

Los amigos que perdí. Las fiestas que no fui. Los abrazos que no pedí. 

La guerra que nunca combatí. Las mierdas que me guarde. El dinero que no gané. 

Los zapatos que nunca me compré. 

Las lagrimas que no deje escapar. El sexo que no tuve. 

El odio, la pereza, la transparencia y la hipocresía. La monotonía y la manía. 

Las heridas y las puñaladas. 

Mamá despidiendo a papá. Yo, debajo de la cama, golpeando el piso con la cabeza. 

Las metas que no llegué. 

La maldita noche sin la maldita luna. Y con todo, acaso alguna vez me fui a quejar contigo.   
  
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