jueves, marzo 17, 2011

Lucidez



Duro como un espartano. Incapaz de volver la cabeza. Fuerte, valiente, perspicaz, sagaz, de una habilidad sobrenatural para las artes del amor y la guerra. Aprendió a dominar el miedo, a ahogar el grito en los momentos más difíciles y gritar de orgullo cuando la batalla empezara.

Supo siempre que vivir era la prueba más importante y que no sobreviviría si se dejara derrotar por la falsa simpatía de los que prometieron, a Dios, por supuesto, no irse nunca, y juntos serian invencibles.

Sonríe a la cobardía. Escupe la falsedad. Crece con el paso de las horas. Entrena cuerpo y mente. Y, espada en ristre, sale al campo de batalla a degollar cuanto enemigo se atraviese. Nadie lo detendría.

Lucidez… ¿acaso soñar lo devolvía a la infancia?
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