miércoles, enero 19, 2011

Madame Anita


A Ana Campos con la esperanza que, por más que lo intente, nunca deje de escribir.
“Madame Anita”


Nunca es tarde para leer a escritores de tamaño talento como la pluma de Ana Campos –autora intelectual y única culpable del gran blog “Madame Milagros”-, escritora que no solo ha sabido cautivar a sus lectores con esa prosa prodigiosa, aguda y directa sino también por los temas de diferente índole que aborda, mismos que puede estar pasando usted, ella o yo. Y es que “Madame Milagros” es un espacio para cualquiera: el vecino, el hermano, el cuñado, la novia o el novio celoso, el abuelito o el padre, la madrastra y hasta la tía Ruperta, esa de nariz puntiaguda y lengua ponzoñosa. Un espacio de fácil acceso donde la comodidad se encuentra en cualquier rincón, donde puedes sentirte como en casa –o mejor que en ella-, tomar una cocacolita, unos piqueos saladitos y a ver qué onda. Un espacio libre de la opresión con una escritora que no tiene el menor reparo de caer bien o mal, que escribe solo para estar bien consigo misma, para ser libre; una escritora que tiene la voluntad narrativa de escribir lo que otros temen; una pluma como muy pocas, bendecida con el arte.


Era domingo y había pactado una entrevista con Ana. Para variar, y lo digo con pena, se me había hecho tarde. Tenía la computadora a punto de explotar de tanto virus y solo quedaba correr a la primera cabina que encontrara. La tarea era casi quimérica pues los domingos abren después del mediodía y aun eran las diez de la mañana. Por suerte, encontré una abierta.
Ana estaba, como bien lo había sospechado, con cierto miedo, por cierto, pues suele pasar que al final se arrepienten o no tiene tiempo, en línea, esperándome. Discúlpame, le dije, digitando a velocidad, corrí y corrí y no había cabinas abiertas y mi ordenador está malogradisimo. Esto, al parecer, a mi nueva amiga literaria no le importaba pues conversaba como si nada hubiera pasado. Entablamos distintos temas antes de entrar en materia. Noté en ella un cierto interés en conocer mis ideas y pensamientos, cosa que agradezco ya que siempre es agradable que se interesen por uno y romper esa barrera del entrevistado y el entrevistador. Al final, pregunté: no quiero robarte más tiempo, ¿arrancamos?... Como tú quieras, contestó. Ana, los entrevistadores estamos sujetos a los caprichos de las entrevistadas, aquí se hace lo que tu demandes. Arrancamos, entonces, digitó al instante.


-¿Cuándo descubriste que tenías la habilidad o la inquietud para escribir?


Desde colegio. En secundaria, a los 15 años, tuve un profesor de literatura que nos hacía escribir historias, cuentos, relatos, mini novelas y le gustaba bastante lo que escribía. Luego comencé con otro blog que tenía en el 2006, y me gustó más por la retroalimentación que tuve con otros lectores y escritores, incluso con personajes de mi ciudad que para mí eran de lo mejor, eran músicos. Encontré una forma de desahogo, una forma de expresar mis sentimientos, mis pensamientos, ordenar ideas, etc.


-Mario Vargas Llosa dice que escribir es una forma de combatir la infelicidad...


Sí, de alguna manera lo entiendo y lo asimilé en su momento de esa forma. Siempre que he escrito en mi blog ha sido como una catarsis emocional. Es como un diario personal. Por darte un ejemplo, el post del “chico del jersey azul’” tiene su significado. Incluso algunas tienen como una dedicatoria.

-En qué momento o circunstancias de tu vida decidiste emprender la difícil tarea de hacer nacer un blog ¿Qué fue lo que te inspiró?


Inspirarme, nada. Te digo la verdad, si lees el primer post de bienvenida, te darás cuenta la carga emocional que traía en ese entonces. Estaba en un momento crítico de mi vida, con una tristeza profunda que me ahondaba. No lo catalogaría como depresión, esas son palabras mayores. Pero definitivamente estaba muy mal y quería sacar todo eso de mí. Decidí escribir. Y como con el tiempo sanan las heridas pues los post siguientes tuvieron matices que ni yo me esperaba. Tuve visitas nuevas, comentarios que me hicieron reflexionar, reír, llorar. Además que gané muchos amigos, virtuales, pero al fin y al cabo los quiero ya y mucho.


-Y es que escribir nos brinda más de una satisfacción, aunque cueste mucho hacerlo. Yo tengo este dilema: me cuesta mucho escribir de forma fluida ¿te pasa lo mismo?


Es relativo. Hay semanas que puedo escribir incluso dos veces al día, de pronto se me vienen ideas muy locas. Pero hay días que tengo una sequía intelectual increíble, así que voy alternando: digamos si se me ocurren ideas, las escribo en borrador y cuando no tengo mucho que escribir saco esos borradores, dándoles una pulida y publicándolos.

-¿Por qué madame milagros?


Tenía que ser mi nombre, Madame Octavia, como una canción de mi grupo favorito Octavia (rock alternativo Boliviano) pero decidí cambiar por Milagros, porque fue un milagro el que quiera volver a escribir, y porque además leía en aquel momento un libro "El milagro en los andes".


-“Madame Milagros” es una muestra clara que escribir tiene muchos matices, formas y estilos. Cada entrada publicada es muy diferente a la anterior puesto que abordas temas de diferente especie. Es esto planeado o, como muchos otros blogueros, dejas solo que fluya.


No tengo determinados días para categorías predeterminadas. Pero si tengo en la mente muy en claro grupos grandes de temas que me gusta abarcar. Por ejemplo, a veces me gusta los chistes, a veces reflexionar sobre frases (esto más que todo por mi incursión en Twitter donde publico frases en los jueves filosóficos), otras veces me gusta contar historias, otras canciones, otras me gusta comentar sobre películas, sobre temas de medicina, etc.


-En tu post "cuando nos proponemos" dejas mencionado un tema de suma importancia que este mes ocupa tú tiempo. Sin embargo, no mencionas cual es.


Pocos de mis lectores saben que me fui a Madrid, para realizar un postgrado en mi vida profesional, razón por la cual este mes estoy muy ocupada.


“Soy una caja de pandora”



Ana es una entrevistada soñada. Respondió con facilidad mis preguntas y nunca se hizo problemas si eran fáciles, difíciles o comprometedoras. Sabía que tenía el control de la situación. La tarde era suya.

Ana Campos nació el 17 de febrero en La Paz, Bolivia, tiene 26 años y es médico de profesión. Estudió en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Tiene un diplomado en Diabetología. Se mudó a Madrid para realizar un postgrado para su carrera. Es escritora, a su humilde entender, aficionada, cosa que nadie le cree, le gusta el café y el color azul, es amante del arte, la música y dueña de una de las sonrisas más bonitas que se ha visto por este espacio. Ana es una escritora de sangre, aquellas que nacieron con las letras en las venas, y quienes, por más que corran o se escondan, están condenadas a escribir por el resto de sus vidas. Su prosa es arte al igual que su voluntad narrativa para abordar todos los temas, para hacernos sonreír o llorar o sufrir con una facilidad digna de envidiar y desear, para transportarnos a distintos mundos, para hacer de la vida un poco menos fea, menos complicada. Ella es una mujer perfecta, no evito pensar.

-Mucho se sabe sobre la narrativa de la creadora de “Madame Milagros”, pero poco de Ana Campos. ¿Quién es ella?


Es una paceña de 26 años, un mujer tranquila. No sé que más decirte puesto que no hablo mucho de mí misma. No me hago mucho marketing (risas).


-Además de la medicina y de escribir, tiene otras pasiones.


La música y viajar. Me fascina la música, sin ella no puedo vivir. Escucho de todo, menos el reggaetón; y también me gustan los peces, razón por la cual tengo un acuario. Tengo, además, un perrito llamado Yorky. Me gusta el cine y leer. Bueno… me fascinan muchas cosas, soy como una caja de pandora.


-Se puede entender, entonces, que más allá de las aventuras propias que nos brindan los cuentos llevas una vida muy tranquila.


Si, en su momento corrí mucho en mi vida, y creo que hace tiempo desaceleré y ahora llevo el ritmo que debo, quiero y tengo que llevar, sobre todo.

-De jóvenes todos pisamos el acelerador...


Claro, a veces es necesario tocar fondo.

-Entonces, médico de profesión, escritora, amante del cine, la música y el café, con tantas actividades no debe quedar tiempo para el amor.


Mira, el año pasado el amor me jugó muy mal, y, la verdad, estoy en un año sabático. Las heridas sanaron, pero aún no he encontrado una persona que me llene, que me respete, que me valore. Así que si llega bien, y si no llega pues también bien. Hubo un momento en mi vida que pensé en quedarme solterona, te digo la verdad por tanta infidelidad, tantos problemas en los matrimonios actuales que la verdad deja mucho que desear. Incluso hasta pensé en un futuro llegar a adoptar un niño.


-Pero siempre hay pretendientes...


(Risas) Claro, si hay, es un tema tortuoso en mi vida. Yo creo que no tengo suerte en el amor.

-Tal vez esperas demasiado de un hombre.


Mira que casi siempre no espero nada, pero siempre terminan por arruinarlo todo.

-¿Has estado enamorada?


Si, el ser humano no sería nada sin el amor.


Para finalizar: Bolivia, España y otras cosas.



El tiempo, para variar, fue mi peor enemigo. La entrevista transcurrió a una velocidad imprevista y tuve que comprender al instante que era demasiado tarde para seguir robándole espacio a mi nueva amiga. Ana, aunque no lo confesaba, debía tener muchas cosas que hacer. Era menester, ergo, ir terminando.


-¿Qué tal tu estadía en Madrid?, ¿vives sola?


Fenomenal. Sí, vivo sola, en un piso con una señora española con la que comparto el piso. Pasé navidad con ella y su familia, tuve la suerte de ser invitada a compartir la cena con ellos. La pasé fenomenal, los hijos de la señora son unas personas muy atentas, carismáticas, alegres. La pasé muy bien. Y en año nuevo ni que decir, con unos amigos bolivianos. Hasta el momento he disfrutado mucho de estar acá, acostumbrándome, por ejemplo, al metro, a la comida, al clima.


-España y Europa en general es cuna de grandes escritores. Hay quienes aseguran que uno no puede ser escritor de verdad sin antes pisar parís, por ejemplo, o la propia España.


Definitivamente, hay tanto de donde uno se puede inspirar, tanto de lo que uno se puede nutrir. Esas ideas que divagan en el cerebro. El mismo entorno te ayuda a ello.


-Dejando de lado las diferencias obvias entre España, específicamente, y Latinoamérica, o Bolivia, en tu caso, qué es lo que rescatas de ambas culturas.


Creo todavía pronto poder sacar una conclusión. A grandes rasgos te diría que Bolivia, al igual que otros países latinoamericanos, carece de cierta tecnología, nivel cultural y organización como estado, observando el país en el que me encuentro. Pero claro, la civilización de acá es mucho más antigua; no es excusa pero en parte quisiera ver de aquí a un tiempo, por ejemplo, el metro en mi ciudad, un nivel de salud con un seguro universal en mi país. Pero para todo ello, se debe evolucionar. Sin ir muy lejos, para tratar una enfermedad acá en los hospitales lo tienen todo a mano, tomógrafos, radiólogos, laboratorios, hasta lo genético, en mi país si no es con dinero de por medio muy pocos tienen acceso a esos exámenes complementarios. Es decir, diferencias hay muchas, a todo nivel, obviamente cada país tiene sus propios problemas.


-A tu forma de ver cuál es el principal problema en tu país.


La raíz del problema es la idiosincrasia del boliviano. Lo que noté en los gobiernos es que siempre tratan de pisarse los unos a los otros, en vez de unirse para sacar al país adelante. Sea quien sea el gobernante en turno, siempre habrá otro que está peleando y así no se puede trabajar, ni avanzar. Y eso lo ves en el trabajo, en el mercado, en todo lado. Muy pocas veces he tenido la suerte de encontrarme con bolivianos que realmente quieran progresar. Es una realidad que hay que aceptarla.


-El problema radica, entonces, en la mentalidad, digamos, mediocre de la población y en el abuso de los altos mandos. Para cambiar una nación se tiene que empezar con los niños para evitar estos errores.


Exacto. Por la mediocridad del pueblo es que subieron de presidente a Evo, ¿y qué hizo? Nada, los defraudó, solo se dedicó a pisotear a la oposición y a arruinar al país. Habrá hecho algunos cambios que si me parecieron positivos, pero es mínimo. Bolivia no avanza, yo lo veo así. De muestra un botón, lo que publiqué hace semanas donde casi lo bajan de presidente, tuvo que derogar el decreto que lanzó en plena navidad porque la población se enardeció y fue contra él, le dio miedo a Evo y dio marcha atrás.


-Hace poco nos sorprendiste con una entrada bastante optimista, en ella describías ciertos rasgos que identifican a un paceño. Estás orgullosa, más allá de los problemas que suceden, de haber nacido en Bolivia.


Pero claro, amo mi hermosa Bolivia, mi tierra es muy bella, y siempre estaré orgullosa de decir que soy Boliviana. Adoro mis costumbres, mis platos típicos, mi jerga, adoro todo de mi Bolivia. Por eso me duele los actos y obras de estos gobernantes canallas que tenemos, pero eso de la política es un tema para pelear, como decía mi abuela: no hay que hablar de política, de fútbol, ni de religión si uno no quiere buscarse problemas.


-No puedo irme sin hacerte la pregunta de rigor: has pensado en dedicarte solo a la literatura.

Cuando tenía 15 años, sí, pero luego vinieron las responsabilidades, mi carrera. Al final lo deje como un hobby.



Siempre es grato conocer a personas de la calidad de Ana –o Anita Campos, como me gusta decirle-, mi nueva amiga, mi nueva confidente y colega literaria. Por ello es que apenado escribí que era muy tarde ya, que no quería robarle más tiempo del que disponía, que muchas gracias por su tiempo y que la entrevista había estado maravillosa, que es una mujer como muy pocas y que le deseo todo lo mejor.


¡Rayos!, el problema de entrevistar a personas tan listas como Ana es que sueles darte cuenta que, como diría el gran Ciro Alegría, el mundo es aun más ancho y ajeno de lo que quisiéramos.
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