miércoles, julio 16, 2014

Mujer



Recuerdo sus ojos fijos en los míos.

La timidez que embriagaba con vehemencia sus palabras...

La noche, tan corta y eterna. 

Recuerdo su largo cabello negro siendo acariciado por el viento. Sus sueños que viajaban por el mundo, que se alejaban una y otra vez para luego regresar. 

Recuerdo su discreta ternura, su fina sonrisa, y el camino que había tomado y que la había llevado hasta ese momento. 

Porque era ese momento que no pudo imaginar, pero que logró robarle una sonrisa a pesar que su alma clamaba piedad.

Y era la noche y sus estrellas.

Y eran las historias escritas y las que se escribirían... 

Era todo esto y más, que lograron volverla a la vida cuando la muerte se apoderaba de su esencia.    


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