lunes, octubre 18, 2010

Campaña de fidelización

"En los blogs se escribe más pero peor" -José Saramago, Nobel de literatura.

Vamos de a pocos. Cuando decidí crear un blog, hace poco menos o poco más de dos años, lo hice con la finalidad de escribir lo que se me viniera en gana. No importaba si le dolía a alguien mis comentarios o si las historias eran subidas de tono o si muy largas o si muy cortas -en realidad, mis primeros post son larguisimos, de lectura lenta, una pequeña novela o un cuento largo- y los colgaba esporádicamente. Empezaba entonces la aventura en un pequeño cuaderno rojo -que aun conservo, a pesar que una tarde de locura lo quise desaparecer por considerar su contenido malisimo, impresentable- y luego invertía mucho tiempo transcribiéndola y corrigiendo algunos posibles errores.

Con el tiempo descubrí que habían muchos más escritores en el mundo del blog que lectores. Blog que en realidad merecían mi admiración y envidia asesina por lo visual y estéticamente impecable de su autor o autora. Otros con una presentación austera pero con la calidad narrativa de un escritor con experiencia. Otros sin sentido. Otros con sentido. Otros con temáticas y otros sin nada que decir pero muchos ánimos para escribir -en esa lista creo que entra el mío-. Descubrí que no solo basta escribir para que te quieran o simplemente te lean: era necesario decir presente, aquí ando, ven y leeme por el amor de Dios. Más allá si tienes algo bueno o no para decir o si tienes la habilidad para hacerlo o si solo esperas conocer personas por este medio, todos pensamos que no está mal escribir, carajo. El escritor, al final, no escribe pensando en las personas que lo van a leer sino en lo que le pueda decir su conciencia si no termina lo que empezó. El escritor escribe para si mismo. Y el blogger escribe porque le encuentra un cierto interés a su vida o a sus historias o a sus poemas, y lee otros blogs para que lo lean a él o porque le gustó lo que vieron sus ojos y lo que leyó de ese cabrón -o cabrona-. El blogger lee para aprender, para copiarse de los blog más famosos, para sentirse reconocido, para saberse importante, para calmar esas ansias de escribir algo, de gritar algo.


Por todo esto y más decidí no desistir en mi aventura. Preferí escribir mi novelita unas horas por las noches y ver que entrada publico la tarde siguiente. Preferí ser un narrador afiebrado, que no teme ser señalado por sus historias subidas de tono, por sus opiniones fuera de lugar, por sus vicios y ambiciones, por sus temores y debilidades, por sus pasiones, por sus cojones, coño. Y seguí en la aventura. Hice entrevistas, enloquecí en el camino, mostré mis pecados -prestando mi voz en ocasiones-; busqué y leí y lloré y renegué y me pregunté una y mil veces si vale o no la pena.

Hoy sé que la vale.


Y como sé que la vale creé la 'campaña de fidelización', donde hago un llamado público a todas aquellas personas que algunas vez fueron conspiradores de este blog, donde en distintas ocasiones me mostraron su apoyo pero que en el transcurso de los meses decidieron no escribir en sus blogs o no hacerse presentes en este espacio interrogativo. También, claro está, para aquellos que llegaron con el tiempo y que se quedaron por quien sabe qué motivos y que hasta el momento no me han dejado ir. Se los agradezco, coño.


Entonces, en el transcurso de cuatro entradas utilizaré distintas maneras de publicar. Las historias serán libres. Emplearé todo mi potencial. En la entrada número cuatro explico la situación.


Por hoy pruebo este método y les dejo esta pregunta: ¿qué hace a un blog exitoso?... ¿Sabemos la respuesta?....
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