lunes, noviembre 02, 2009

Enamorándome de Víctor


Detrás de su mirada fija y penetrante se esconde el alma de un poeta, de un hombre que aprendió que la vida es un camino lleno de obstáculos y baches, que amar no siempre es doloroso y que de hecho existen aquellos momentos que nos mantendrán firmes ante la adversidad y con la cabeza arriba. Y esa alma, ese poeta, ese hombre, decide enamorarse para descubrir que en verdad los humanos no solo estamos formados por carne y hueso y sentimientos fingidos y entrenados con los años sino que podemos sentir, respirar, sonreír, vivir.

Víctor es un amigo, un compañero, un lector fiel y reflexivo, lucido. Víctor es un poeta, y un blogger capaz de transportarnos a un mundo diferente, donde la nostalgia y la ternura reinan, y tanto su poesía como aquella prosa fastidiosa, que lo acosa a cada momento por obligarse a mantener un blog abierto y haberse visto en la obligación de comunicarse de otra manera, son un plato diferente, recargado de energías, listas para ser consumidas por aquellas almas solitarias y enamoradizas que viajan en pos de una buena lectura. No cabe duda, señores, su blog es todo eso y mucho más. Un lugar acogedor y transparente, un crucero por la discreta ternura y la fina ironía, por la mente de un grande, teniendo como capitán y dueño del timón a la pluma de un escritor talentoso y perseverante, de un poeta con alma de hierro, de un hombre que decidió enamorarse y que nos enseñó a nosotros, los mortales, el significado de tan extraña palabra.

Era de noche y estaba lejos de casa. Había quedado en entrevistar a Víctor unas horas antes pero una dificultad se presentó en su horario por lo que no se pudo dar. Cansado de estar en casa, y porque el amor se acababa de ir a la suya, decidí caminar, simplemente, a donde fuera. La ruta fue larga. Me acompañé con cigarrillos y la soledad torturadora de mi mente de escritor precoz. Agotado al fin de mover las piernas, me detuve en unas cabinas de internet, no para alquilar una maquina ni para comprar más cigarrillos, solo reposar un rato y ya. Sin embargo, la soledad es mala compañera y para escapar de ella habría que tomar acciones inmediatamente: alquilé una cabina -tiempo libre, por favor, para no ser molestado-. Víctor estaba en línea. Me pedió disculpas, estuvo en un coro pero ahora ya está libre, todos los martes será lo mismo, y que si podíamos empezar con la entrevista, que él no tenía ningún inconveniente. Estoy lejos de mi casa, le dije, pensando en los apuntes que había destinado para la entrevista y que reposaban en el primer cajón de mi escritorio. Si deseas esperamos, me propuso. No fue un buen día, escribí. No te preocupes, trató de consolarme, en otro momento. Ni hablar, digité, es ahora o nunca. Y de esa forma, y como para calentar motores, comenzamos.


-Hoy ha sido un día complicado... ¿Los has tenido?

Buf, la verdad es que lo que me cuesta es recordar días sencillos.

-La vida esta hecha para eso, supongo: para complicarse por nada, para sentirse débil cuando se es fuerte.

¡No!, me duele que digas eso. Como adolescente que soy, me niego a que reduzcas mi vida a una nadería. No lo sé, no tengo la perspectiva vital suficiente como para mirar atrás y poder decir: "Todo lo que he sufrido no es nada" o "En realidad soy fuerte, aunque no lo sienta ahora".

-¿De donde consigues la fortaleza?

De la música, de un día soleado, de mi familia, de mis amigos, de Marco.

-¿Quien es Marco? ¿Cómo decidiste enamorarte de él?

Marco es un chico al que conocí en la fiesta de cumpleaños de mi mejor amigo. Se fijó en mí aquella noche, y acabamos besándonos en mi cama. Se enamoró de mí, y yo me resistí a corresponderle. Fue en navidad, y recuerdo que cada uno de aquellos días. Fue mágico, maravilloso, único. Luego llegó el año nuevo y me enamoré de él en su barco, de madrugada (o puede que me enamorase de él un día antes mientras patinábamos en una pista de hielo); fui el ser más feliz de la tierra durante unas semanas. Después él acabó, sin ninguna explicación del por qué, y yo me morí, pero resucité un poco en cada página del libro que le dediqué.
Algunos dicen que "Enamorándome de Marco" es una novela. Está claro que es puramente autobiográfico; lo único que hice fue inventarme un par de personajes para darle "animación" a la obra.

-¿Cómo es tu relación ahora con él?

Bueno, él se ha negado siempre a que yo pusiera tierra de por medio, nunca me ha dejado que me alejase durante mucho tiempo. Al final he aceptado que sólo le tendré como amigo y que estoy en proceso de conocerle. Conocerle como amigo, ya me entiendes.

-Dices que eres un poeta que escribe en el balcón, se debe acaso que encuentras inspiración bajo el cielo, en la intimidad del viento, como único cómplice y testigo la luna y sus estrellas.

Eso es poesía, sin duda. La verdad es que me inspira el humo del tabaco y el cielo sin estrellas de la ciudad; descubrir, casualmente, que entre las nubes una tímida luz blanca se asoma: la luna que apenas respira por la contaminación. Me inspira ese entorno que, a pesar de ser tan mío, está tan desnudo de cualquier signo de propiedad.

-Esa misma luna capaz de comprenderte...

Sí, digamos que la luna es el punto álgido de la simpatía universal que siento cuando estoy en mi balcón.



Enamorándome de Víctor.


"Enamorándome de Marco" llegó una noche donde, aburrido de escuchar música, decidí buscar un buen blog donde entretenerme un rato. La tarea se vio realizada, de manera súbita e inconscientemente obligada, al leer un comentario de Víctor en un blog muy popular. Su reflexión sobre el post me pareció brillante e importante, pensé en que una persona con esa capacidad para analizar sería un gran aliado en mi quimérica misión de ser escritor peruano. Entonces habría que buscar algún contacto. El que fuera, me dije. Seleccioné su nombre y, a continuación, la página me mostró el humilde perfil de un poeta español y aficionado a los cigarrillos (y en mi opinión una sabia adicción) y un blog con titulo enamoradizo. En poco tiempo me acostumbré a ser parte de su espacio, a encariñarme con sus historias y anécdotas, a comprender la esencia del autor, de Víctor, mi amigo, mi compañero, mi hermano.


-Todos conocemos a Marco, y, debo admitir, nos hemos enamorado de él, pero poco se sabe de Víctor. ¿Quien es Víctor?

Oh, víctor no importa. Cuando tú ves una foto del Amazonas: ¿te preguntas el nombre del indígena que habrá bebido de sus aguas esa misma noche o te maravillas por la inmensidad del río? Pues yo soy el indígena y él el Amazonas.

-Hace poco publicaste un poema, y en la presentación de éste admitiste parecerte fatal seguir con la prosa, que prefieres la poesía. ¿Desde cuando la escribes?

De hecho, lo que me parece fatal es no seguir con la poesía. Pero es inevitable, Alex. Sólo puedo escribir cuando le veo (a Marco) tocar el piano, o cuando le recuerdo, o cuando le miro. Sin Marco, no hay poesía. Y recordemos que ahora somos amigos. Así que lo de escribir poesías sobre él queda descartado. Escribo poesía desde que leí "La Divina Comedia" de Dante, hace ya cuatro años.

-Por lo general, Víctor, buscamos una excusa para escribir, para justificar que aquella inquietud viene de algún lado y por algún motivo incomprensible. El tuyo, por lo que deduzco, es Marco. ¿Te lo has planteado alguna vez de otra manera?

No, para mí escribir siempre ha sido una manera de plasmar lo que siento. Supongo que es lo típico. Marco, al fin y al cabo, no existe como tal: es un personaje basado en hechos reales, que ha cobrado tanta vida que casi parece real. Pero la realidad siempre supera a la ficción.

-Marco existe porque lo inventaste, y es inmortal ahora.

Y eso hace que le tema, en cierta medida. Un amor tan grande que ha quedado impreso en más de 200 páginas. No creo estar preparado para asumir algo así y dejarlo atrás.

-Antes de Marco ¿Qué hubo?

Inestabilidad, niebla, rollos de un mes, amores imposibles, muchas lágrimas. En general, inmadurez y melodrama.

-Sé que Víctor es el indio bebiendo del agua del Amazonas (que es en práctica imposible), pero si tuviera que señalarle un defecto, cual seria.

Buena pregunta (Se toma su tiempo). El ansia de poder.

-Y una virtud...

Inestabilidad

-¿Cual es el principal rasgo de su carácter?

La empatía.

-¿Qué espera cada fin de semana?

Descansar...pero no hay manera.



De literatura, sudamérica y España.


Víctor es el entrevistado soñado. Me hace el trabajo muy fácil. Sus respuestas son sinceras, bien pensadas y espontáneas. No tiene miedo a contestar con la verdad ni se incomoda ante mis indiscretas preguntas. Me confiesa que no es la primera vez que lo entrevistan, que ya antes había tenido la oportunidad de vivir experiencias parecidas y que inclusive en una de ellas se había hecho cargo una de sus amigas para un trabajo universitario. No lo dudo ni lo comento. Prefiero no pensar en ello por mucho tiempo porque terminaría en preocuparme si lo estaré o no haciendo bien. En todo caso, sigo con lo mío. La estoy pasando cojonudamente,como dirian en España.

El tema de Víctor y su amor por Marco me deja ilusionado, pensativo, quiero seguir con ese tema pero el miedo a caer en lo repetitivo y aburrido me paraliza, inhibe el sentido de curiosidad que he descubierto en estos tiempos. Debo preguntarle, seguir con Marco, pedirle un consejo: ¿cómo se puede enamorar tanto, haber sido tan feliz efímeramente y vivir para contarlo? Marco, ese ser imaginario e inmortal, tiene la suerte de un dios, de un príncipe.

Nos relajamos un rato, hablamos de cualquier tema, esperamos que el descanso nos regenere. Le digo que Dayan (autora de Kasa de Papel) está del otro lado y quiere saludarlo. No hay problema, pregunto. Solo por Dayan haría eso, me dice. Entonces lo agrego a una conversación simultánea. Sin embargo, Dayan tiene problemas en su Messenger y no puede comunicarse. Cuando le digo a Víctor la razón, se lamenta, esperaba saludarla, me dice. En diciembre todo estará bien, lo animo (porque Dayan me anima de esa forma en otra ventana). Pretendo seguir con la entrevista. De donde eres, pregunto. De Barcelona, capital de Catalunya (pronunciado "Cataluña"), escribe. Recuerdo hace un instante me confesó ser adolescente y no logro evitar la curiosidad: 18 años, digita. Por dios, eres menor que yo, me asusto.


-Sin temor a equivocarme, puedo afirmar que todos los escritores americanos deseamos ir a Europa a escribir, pasar por Barcelona, sentirnos, al menos, medianamente listos, importantes... ¿Qué es ser un escritor en España?

Es ser un grano de arena en una playa contaminada.

-Sin embargo, es cuna de grandes escritores...

Grandes, sin duda. No obstante, también es cuna de las mayores atrocidades históricas del mundo y hogar de incultos, zafios, patanes, vagos, maleantes, ladrones, maltratadotes de mujeres, machistas, políticos corruptos.

-El más optimista del mundo te diría que en todas partes se cuecen habas

Lo que pasa es que yo soy de los más pesimistas. En todo caso, soy feliz por vivir en una ciudad como Barcelona. En Europa, así como en otros países como EEUU, se separa a Cataluña del resto de España. Si bien poca gente conoce la realidad sociolingüística de Cataluña, hay que reconocer que como mínimo -y ya es un alivio- no nos confunden con los andaluces. Te aseguro que es agotador decir que eres de España y que, automáticamente, todo el mundo te diga "oooouh, torouss, sevillanass, olé olé!”. Acabas diciendo que eres de Barcelona, de Cataluña, como diciendo: "oh, sois europeos y no africanos".

-¿Donde te hubiera gustado nacer?

Aquí, en Barcelona. Si hubiese nacido en cualquier otra parte, no valoraría las mismas cosas que hoy valoro.

-Tal vez la historia seria otra

Sí, es probable. En todo caso, y volviendo un momento al tema de antes, debo decir que me apenas el caso de Sudamérica

-En qué sentido...

España jamás podrá subsanar todo el daño que os ha hecho y, aparte de eso, vuestra obra literaria no se valora en toda su magnitud.

-El boom latinoamericano fue un acontecimiento mundial importante y que sonó fuerte tanto en España como en otros países de Europa. ¿Un escritor español puede verlos como referentes?

Mira que curioso, eso mismo te iba a mencionar ahora: ¿Qué quiere decir eso del "boom"?

-Se conoce como "boom latinoamericano" a la seguidilla de novelas y autores que fueron reconocidos en Europa. Destacando, entre ellos, la genialidad de Vargas Llosa, Julio Cortázar, García Márquez, Carlos Fuentes.

Pero alguien realmente se cree que hasta entonces ningún grupo de autores sudamericanos se había reconocido en Europa, porque yo adoro los versos de Neruda, tan desgarrados, y podría nombrarte a otros genios: Rubén Darío, por el amor de dios, nada menos que el introductor del modernismo en España y una personalidad como pocas, una fuente de inspiración para generaciones de escritores españoles brillantes -la del 27, con Machado, Lorca, Cernuda).

Me da rabia que se le llame boom latinoamericano cuando lo que pasó es que el régimen franquista prefirió vender las novelas apolíticas de los autores sudamericanos, antes que las problemáticas obras de los de aquí. No por el verdadero talento de esos escritores del boom. Espero que no se me malinterprete, estoy quejándome de la hipocresía de los españoles, y no de la calidad de los escritores sudamericanos.

-No sé puede negar el talento de muchos de esos escritores y la influencia que han dejado en su camino.

Sí, sí, estoy completamente de acuerdo. Pero ya te digo yo que al ministerio de cultura español le importaba un cuerno el talento de esos escritores -si es que en tiempos de Franco tenía el gobierno alguna especie de "cultura"-.

-Y escritores que, sin ninguna duda, dieron el paso a otros grandes. España, por otro lado, es un país históricamente rico y poderoso, dueño de una basta cantidad de escritores como personalidades. Empero, visto desde un punto de vista diferente, cual podría ser la realidad.

España, el país de la patraña. Fuimos grandes siglos atrás y nos quedamos allí, dormidos en la gloria de cuando en nuestro imperio no se ponía el sol, y así nos van las cosas.

Le doy las gracias. Le digo que la entrevista no solo ha sido muy entretenida sino que, además, le había puesto la cuota precisa para volverla inolvidable. Pienso: es tan brillante y humilde que no sabe reconocerse como tal. Y lo pienso porque no deja de escribir halagos y agradecimientos, haciéndome recordar que debo dedicar el resto de mi vida a escribir. Es un poeta, me digo, uno tan noble que no logra retener las flores que brotan de sus labios, de su pluma, de su alma.

Voy a despedirme; sin embargo, listo por fin, suelto mis dos últimas preguntas:

-¿Qué es "Enamorándome de Marco"?

La declaración de amor escrita más larga que, probablemente, jamás hayas leído.

-¿Quien es Víctor?

El enamorado más persistente que, probablemente, jamás hayas conocido.



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