miércoles, noviembre 25, 2009

La mujer de mis sueños (feliz cumpleaños)

Para mi amiga, mi angel, mi prosa.
*Sé siempre un poeta, aún cuando sea en prosa- Charles Baudelaire.
*El amor nunca trae nada bueno. El amor siempre trae algo mejor- Roberto Bolaño.
Puede escuchar su voz, sentirla cerca, reírse con ella y hasta soñar que las fronteras y la distancia solo es pretexto del destino y excusa de los pesimistas. Se pone de pie, va de un lado a otro, trata de pensar en sus respuestas y buscar la manera correcta de abordarla de nuevo. Quiere ser inteligente y listo, entretener a su interlocutora, dejar de ensimismarse con el acento fino y danzarín de aquella mexicana con alma de poeta y corazón de artista. Quiere pero no puede. Y al no poder ella se despide y cuelga el teléfono y él piensa que es un idiota con acento peruano y ella una princesa de cuentos de hadas, que no comprende ni comprenderá jamás que él esta dedicado en cuerpo y alma a satisfacer todos sus caprichos y deseos, que él es un simple títere de sus designios reales, y que vive reo, ahora y siempre, de la ilusión de escuchar su voz de nuevo.

Él no la conoce desde aquella maravillosa noche limeña, sino desde muchas noches antes, cuando sus ánimos de escritor adolescente lo llevaron rumbo a nuevas lecturas. La encontró al principio del camino y no la supo reconocer de inmediato. Creyó que sus ojos lo engañaban y por eso decidió no prestarle la suficiente atención. Pronto se dio cuenta que ella no se haría esperar y que contestaría sus comentarios con una lucidez y cariño que él no se creía capaz de entender y soportar y con eso daría marcha una amistad peligrosa pero endiabladamente intima. Y la amistad siguió y él escribía cada noche lo feliz que se encontraba de saberla su amiga, su compañera, su confidente y parte vital de su conciencia casi perdida, de su locura de adolescente peruano y escritor en desarrollo. Y ella le daba aliento y halagaba sus fallidos intentos por sobresalir en un mundo tan hipócrita como complicado, y le pedía no abandonar nunca sus sueños, que podría lograrlos, que solo hace falta un poco más de fuerza y paciencia. Pero él estaba sordo, ciego, incapacitado mentalmente ante el razonamiento de su nueva amiga, y hacia caso omiso a sus advertencias, encantadoras, sobre el problema de dejarse llevar por la rebeldía y las pasiones. Mi única pasión es leerte, piensa él. Mi única pasión es recuperar el honor que pierdes y no te das cuenta o no quieres simplemente recuperar, piensa de nuevo. Responde: gracias, eres un encanto.


El tiempo pasa y la amistad crece y el amor clandestino de él lo hace a la misma velocidad. Comprende solo es fantasía de su noble acto de amistad y amabilidad, que entre ellos la distancia construyó una barrera, y que por más que prometa viajar no lo hará porque se sabe débil y tímido. Y aunque todo esto pese en sus espaldas, sigue adelante y escribe y entrevista y lee y continua con su novela y su blog y su trabajo y recupera la vida y el tiempo perdido en rencores tontos y dimes y diretes que solo causaron la perdida y casi extensión de sus ficciones surrealistas y fueras de lugar.


Ahora va en busca de todo lo perdido, dedicándole este relato optimista y amistoso, deseándole el mejor de los cumpleaños, diciéndole que es parte importante en su narrativa y que de una forma u otra siempre estará involucrada en sus textos.


Es tu día, disfrútalo.


Vive y sé todo lo feliz que puedas ser. La vida es efímera, aférrate, con uñas y dientes, a aquellos momentos inolvidables que harán de ti la mujer que todos esperan encontrar en un futuro muy cercano. No te limites a ser lo que otros necesitan. No actúes de acuerdo a una decisión tomada a la ligereza. Limítate a llorar, reír, soñar, pensar, leer, escribir, vivir, gritar, sonrojarte, enamorarte, aventurarte a expresar tus ideas y emociones, a ser dichosa con lo que tienes e ir en busca de más. No te limites a ser feliz a otros, y busca tu propia dicha. Vive, mi amiga, hazlo por ti y solo para ti y no para los que lo esperan. Eres más de lo que piensas, no te confundas nunca.

Feliz cumpleaños, mi amiga literaria, mi amiga del alma, mi único y gran amor platónico.
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